"Lo vamos a notar al ir a la gasolinera; el 20% de la producción mundial de crudo y gas pasa por el estrecho de Ormuz y, si se bloquea, a ver qué ocurre"
Jorge Bustos desgrana las consecuencias del conflicto en Oriente Medio y unos motivos que apuntan directamente a la hegemonía mundial con el gigante asiático

Madrid - Publicado el - Actualizado
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El estallido de un conflicto bélico en Oriente Medio liderado por Donald Trump se explica, principalmente, por el petróleo. Sin embargo, no porque Estados Unidos lo necesite, sino como una maniobra geopolítica para negarle el suministro de crudo a China, su gran adversario por la hegemonía mundial. Esta es una de las hipótesis centrales analizadas por el periodista Jorge Bustos durante su intervención en el programa 'Herrera en COPE'.
Las tres claves del conflicto
Según el análisis de Bustos, existen tres posibles razones que explican la ofensiva. La primera, de carácter oficial, señala que Irán estaría acelerando su programa de armamento nuclear en secreto. En este escenario, Israel habría persuadido a Trump de la necesidad de "acabar con los ayatolás de una vez por todas", dado que el régimen iraní lleva décadas buscando el exterminio del Estado de Israel.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump
Una segunda hipótesis sugiere que Trump busca anotarse un triunfo rápido, similar al de Venezuela, de cara a las elecciones de noviembre. El plan consistiría en colocar un "gobierno títere" en Irán, pero el analista advierte que la República Islámica no es Venezuela y que el régimen solo caerá si el ataque viene acompañado de una revolución interior. Por ello, Trump se dirigió al pueblo iraní con un mensaje directo: "América está con vosotros".
El petróleo, un arma contra China
La tercera hipótesis es el petróleo. Jorge Bustos subraya que Estados Unidos es exportador neto de crudo y tiene "petróleo de sobra". Por tanto, el objetivo no es el autoabastecimiento, sino "negarle el suministro del crudo iraní a China". La guerra en Irán se convierte así en un escenario más de la nueva Guerra Fría entre Washington y Pekín por el dominio global.
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A pesar de esto, el analista destaca que el potencial desestabilizador de Irán es mucho mayor que el de otros países. Si se impone la narrativa de que es una guerra contra los musulmanes, podría provocar una oleada de ataques terroristas por parte de lobos solitarios en Occidente.
Consecuencias de una guerra abierta
La ofensiva de Estados Unidos e Israel ha provocado una espiral de violencia. El ataque inicial eliminó a figuras clave como el líder supremo, Ali Hamenei, y el expresidente Mahmud Ahmadineyad. Irán ha respondido lanzando misiles sobre Israel y objetivos estadounidenses en países árabes, causando las primeras bajas occidentales: tres soldados estadounidenses y una docena de israelíes.
La tensión internacional es máxima. El Reino Unido se prepara para enviar aviones de guerra después de que Irán atacara Chipre. Por su parte, el canciller Merz ha declarado que "Alemania estará al lado de sus aliados", mientras Francia y Alemania estudian unirse a una posible acción militar. Las bolsas de Japón y China ya registran caídas.
Si se bloquea el estrecho de Ormuz lo vamos a notar al ir a la gasolinera"
Periodista
El principal temor económico, como apunta Bustos, es el posible bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% de la producción mundial de crudo y gas. Una situación que, advierte, "lo vamos a notar al ir a la gasolinera". El conflicto, concluye, puede tener consecuencias imprevisibles muy alejadas de los planes de la Casa Blanca.
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