El Guernica no se traslada: un informe revela la extrema fragilidad del cuadro de Picasso y aviva la polémica
El Gobierno Vasco reclama el préstamo del icónico cuadro, pero un informe técnico del Reina Sofía alerta de los graves riesgos que supondría para su conservación

La historiadora Ana Velasco en Herrera en COPE
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La polémica sobre el posible traslado del Guernica de Picasso ha vuelto a surgir. A raíz del 90 aniversario del bombardeo sobre la villa, el País Vasco ha solicitado de nuevo el préstamo de la obra para exhibirla en el museo Guggenheim. Sin embargo, la respuesta se ha basado en un informe técnico del Museo Reina Sofía, emitido el 25 de marzo, que desaconseja por completo el movimiento de la pintura. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ya explicó en el Senado que, debido a su gran tamaño (7 metros por 3), la obra no puede transportarse en un camión o avión sin ser desenmarcada y enrollada, un proceso cuyas vibraciones podrían agrietar todavía más la pintura.
El origen de una obra icónica
Para entender la importancia de la obra, hay que remontarse a 1937, en plena Guerra Civil. La Segunda República encargó a Picasso un cuadro para el pabellón español de la exposición internacional de París, con el objetivo de hacer propaganda de la situación del país. Según ha explicado la experta Ana Velasco en el programa 'Herrera en COPE', la relación de Picasso con la República era tensa y su obra no era bien entendida en España. Al principio, el pintor no sabía qué crear, pero el bombardeo de Gernica le dio el tema definitivo. El plan inicial era incluso más ambicioso, un mural de 11 metros, pero los problemas personales del artista y sus complicadas relaciones sentimentales le hicieron dudar.
Todo el proceso de creación está minuciosamente documentado. Una de las mujeres de su vida en ese momento, la fotógrafa Dora Maar, no solo le encontró el estudio, sino que fotografió la evolución del cuadro. Además, se conservan 45 bocetos que actualmente se exponen en el Museo Reina Sofía y que muestran que la obra se realizó en seis etapas. El compromiso de Picasso ya se había manifestado previamente con una serie de planchas en las que criticaba a Franco.
Simbología y demonios personales
Cuando le preguntaban por el significado del cuadro, Picasso se mostraba esquivo: "un toro es un toro y un caballo es un caballo", decía. Más tarde, sugirió que el toro podía simbolizar el atraso y el caballo, el dolor y el sufrimiento. Lo que sí es indudable es su carácter antibelicista, aunque no está claro que represente fielmente el bombardeo. Las figuras que sufren son parte de la iconografía habitual de Picasso. De hecho, una de las figuras más famosas, la que alza los brazos en una casa en llamas, es un retrato de Dora Maar. El artista llegó a obsesionarse tanto con ella que la pintaba constantemente llorando.
Las mujeres son seres que sufren"
Esta visión se refleja en una de las frases que más se le ha reprochado al pintor, "las mujeres son seres que sufren", y que evidencia sus intrincadas y polémicas relaciones personales. Ana Velasco ha relatado la cara más oscura del artista: su fama de ladrón, su capacidad para "vampirizar" las ideas de otros creadores como Matisse, y el rastro de suicidios y mujeres maltratadas que dejó a su alrededor. Un ejemplo inquietante es la historia de su amigo Carlos Casagemas, quien se suicidó tras ser rechazado por una mujer, Germain, con la que Picasso inició una relación poco después.
Las 'heridas de guerra' de un cuadro viajero
El Guernica no llegó a España hasta 1981, tras la restauración de la democracia, un requisito del propio Picasso, quien también exigía la vuelta de la República. Aterrizó en el Casón del Buen Retiro, protegido por un cristal antibalas tras haber sufrido un ataque en Estados Unidos durante una protesta contra la guerra de Vietnam. La obra tuvo un largo periplo internacional, primero para recaudar fondos para la República y luego con giras por Estados Unidos. Su estado de conservación ya era calamitoso en los años 50, cuando tuvo que ser intervenido. El propio Picasso llegó a decir que el lienzo tenía sus propias "heridas de guerra", en referencia a su fragilidad.
Este cuadro tiene heridas de guerra"
En el programa de Alberto Herrera, el CEO de la empresa de transporte de arte Ordax, José Manuel Marcos, ha detallado la complejidad de estos traslados. "Los mayores riesgos no son solo en el traslado, sino en la manipulación", ha afirmado. Se siguen protocolos muy estrictos dictados por los restauradores, utilizando embalajes especiales y vehículos con amortiguación neumática para minimizar las vibraciones. Marcos ha destacado la importancia de contar con profesionales experimentados "que no les tiembla el pulso" al manejar obras de "valor incalculable", pues no todas las empresas están preparadas para hacerlo.
El debate final, planteado por el colaborador Jorge Bustos, se centró en si se debe separar la obra del artista. Bustos ha defendido que no se puede juzgar la historia del arte con el "presentismo moral" actual. "¿Qué le pedimos al artista? ¿Que sea un ejemplo moral para los niños o que produzca obras de arte llenas de sentido?", se ha preguntado. Su conclusión es que la emoción de la obra de arte pervive emancipada de la biografía de su autor, por lo que, aunque Picasso fuera "un cabrón con las mujeres", eso no resta un ápice de valor al Guernica ni a la emoción que produce contemplarlo.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



