El Supremo confirma la permanente revisable para el policía que mató a una anciana para heredar su fortuna
El agente urdió un macabro plan que incluyó un falso accidente de tráfico y la suplantación de identidad de la víctima ante notario para robarle 600.000 euros

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El Tribunal Supremo ha ratificado la condena de prisión permanente revisable para Fernando Rodríguez Coronilla, un policía local de Parla que asesinó a una anciana de 83 años para quedarse con su patrimonio. Además de la pena por el asesinato, el alto tribunal le ha sumado otros ocho años de prisión por un delito continuado de falsedad en documento público, y deberá indemnizar a la heredera de la fallecida con casi 600.000 euros.
La confianza como arma
La víctima, Teresa López, era una mujer de 83 años con movilidad reducida que confiaba plenamente en Fernando, a quien consideraba como el hijo que nunca tuvo. Tal como ha desgranado el periodista Nacho Abad, el agente se ganó su confianza de forma interesada tras conocer que poseía una casa valorada en casi un millón de euros y una considerable suma de dinero en el banco.
El primer intento de acabar con su vida fue un accidente de tráfico provocado. El agente la subió a su coche y, tras indicarle que no se pusiera el cinturón de seguridad, estrelló el vehículo contra un árbol a unos 50 km/h. La mujer sufrió graves lesiones, como traumatismo craneal y múltiples fracturas, mientras que él salió ileso. El condenado alegó que se le había cruzado un zorro, una versión que la propia víctima no corroboró.
Falsedad y suplantación ante notario
El plan delictivo incluyó una compleja trama de falsificación. Semanas antes del crimen, Fernando acudió a una notaría de Parla con una mujer, aún sin identificar, que suplantó la identidad de Teresa para testar a favor del policía. Cinco días después del falso accidente, y con la víctima hospitalizada, la misma suplantadora regresó a la notaría para firmar un poder general a favor del acusado, conocido como "poder de ruina".
Con el control total sobre las finanzas de la anciana, el agente le sustrajo casi 600.000 euros en apenas una semana. El dinero fue destinado a caprichos como la entrada para un Ferrari, una piscina, un jacuzzi y una chimenea, según ha relatado Abad. Sobre este punto, el neuropsiquiatra forense José Miguel Gaona, presente en el estudio, ha apuntado la fría planificación del asesino.
Un asesinato disfrazado de accidente
El 29 de febrero de 2020, Fernando llamó al 112 alertando de que su "madre" se había caído por las escaleras y no respiraba. Sin embargo, los apellidos no coincidían, lo que levantó las primeras sospechas. Al llegar, los servicios de emergencia y la Guardia Civil encontraron a la mujer ya fallecida, sin posibilidad de reanimación.
La escena del supuesto accidente presentaba numerosas incongruencias que delataron el crimen. El andador que usaba la víctima no cabía en el hueco de la escalera junto a unas botellas que estaban intactas. Además, la mujer cayó con los brazos hacia atrás, sin signos de defensa ni fracturas en las muñecas, lo que desmontó la coartada del condenado e inició la investigación del grupo de homicidios de la Guardia Civil que ha culminado con esta sentencia.
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