El crimen que sacude Madrid: mata a puñaladas al niño de 11 años que le ofreció su amistad
Un joven de 23 años con autismo severo acaba con la vida de David en un ataque premeditado para el que los investigadores todavía buscan un detonante

Centro Cultural La Despernada de Villanueva de la Cañada donde David fue asesinado
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La localidad madrileña de Villanueva de la Cañada vive conmocionada por el asesinato de David, un niño de tan solo 11 años, a manos de Julio, un joven de 23 años con un trastorno del espectro autista (TEA) de grado 3. El suceso, que ha generado una profunda tristeza, fue analizado en el programa Fin de Semana de Cope, donde el periodista Nacho Abad y el neuropsiquiatra forense José Miguel Gaona han desgranado los detalles de un crimen tan brutal como inesperado.
Un ataque a sangre fría
Los hechos ocurrieron en el Centro Cultural La Despernada, un lugar muy concurrido por familias y niños. Según ha relatado Nacho Abad, el ataque se produjo mientras David asistía a sus clases de inglés. Julio, que también acudía a las mismas clases, "con un cuchillo que traía de casa, lo apuñala en cuello, tórax y espalda". No fue una sola herida, sino múltiples puñaladas en un "ataque brutal y salvaje" presenciado por varios testigos.
Dos padres que se encontraban en el lugar intentaron socorrer a David taponando sus heridas mientras se alertaba a los servicios de emergencia y a la Guardia Civil. Mientras, Julio huyó del lugar y se dirigió a su domicilio. Sus padres, al verlo "muy alterado", y presuntamente percatarse de la sangre en su ropa, lo trasladaron de urgencias al hospital Puerta de Hierro de Móstoles, donde fue detenido poco después por los agentes, que encontraron restos de sangre de la víctima en sus prendas.
Una obsesión como posible móvil
Lo más paradójico del caso es la relación que existía entre ambos. Lejos de ser enemigos, David era de las pocas personas que trataba de ayudar a Julio. Según los expertos del programa, el niño "lo había intentado incluso ayudar diciéndoles a los amiguitos que es que buscaba amigos". Sin embargo, la investigación ha revelado que Julio tenía "una obsesión con David".
Manifestaba que estaba enamorado de él"
El periodista Nacho Abad ha confirmado la aparición de "unas cartas de declaración de amor que le había mandado Julio a David", en las que "manifestaba que estaba enamorado de él". A pesar de esta obsesión, los investigadores creen que tuvo que existir "un detonante que todavía no se ha podido establecer", como un posible rechazo, que desencadenara el fatal ataque.
La imputabilidad, en el punto de mira
Desde el punto de vista forense, el caso es complejo. José Miguel Gaona ha explicado que un TEA de grado 3 "representa la clasificación de mayor necesidad dentro del espectro", con alta dependencia y problemas de comunicación. Sin embargo, ha sido tajante al afirmar que el autismo no es la causa. "La pregunta crucial, ¿el ser autista te hace proclive al crimen? La respuesta es rotundamente no", ha sentenciado.
El crimen no se comete por ser autista"
La clave para la investigación, según Gaona, es determinar "cómo estaba su capacidad en el día de los hechos". Un detalle crucial es que Julio, tras el crimen, "se deshace con conciencia forense del cuchillo y la Guardia Civil ha sido incapaz de encontrarlo". Este acto planificado choca con la posible inimputabilidad y será un factor determinante para establecer su grado de responsabilidad penal. El joven, que no ha confesado el crimen, pasará a disposición judicial en las próximas horas.
El suceso deja una profunda herida en la familia de David, especialmente en su madre, Anca, que ahora se enfrenta al reto de seguir adelante por sus otros dos hijos pequeños, un bebé de un año y una niña de cinco. Una tragedia que, como apuntaba Nacho Abad, la sumirá en un dolor perpetuo mientras intenta "darles la mejor vida a estos dos niños".
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



