El crimen que ha conmocionado a un pueblo de Toledo: Le apuñala hasta la muerte al creer que le perseguía con su tractor

Un joven de 25 años con esquizofrenia paranoide asesina a un jubilado en Villanueva de Alcardete tras sufrir un delirio de persecución

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Redacción Fin de Semana

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3 min lectura17:11 min escucha

El periodista de sucesos Nacho Abad ha reconstruido en el programa 'Fin de Semana' de COPE un crimen que ha dejado perpleja a la localidad toledana de Villanueva de Alcardete. Un hombre de 67 años, Julián Perea, ha sido asesinado a puñaladas por un joven de 25 años que, en medio de un brote psicótico, creyó que la víctima le estaba persiguiendo con su tractor.

Un crimen fruto de un delirio

Los hechos ocurrieron el pasado 1 de diciembre. La víctima, Julián Perea, era un hombre recién jubilado que, aunque vivía en Motril, se había desplazado a su pueblo natal, Villanueva de Alcardete, para la cosecha de la aceituna. Aquel día, tras cambiar el aceite de su tractor y tomar algo con unos amigos, regresó a su finca para terminar la tarea. Fue entonces cuando un joven repartidor de 25 años le asaltó y "lo apuñala salvajemente en varias ocasiones", según ha relatado Abad. La agresión fue tan brutal que el cuchillo se partió y quedó incrustado en el cuerpo de la víctima.

El agresor, que ya tenía antecedentes por apuñalamiento y había salido de prisión recientemente, vivía con sus padres. La situación familiar era tan tensa que, como ha desvelado Nacho Abad, "dormían siempre con el cerrojo puesto en la puerta por miedo a su propio hijo". El día del crimen, el joven compró un cuchillo de grandes dimensiones, lo guardó en su furgoneta de reparto y, mientras trabajaba, sus compañeros le notaron "raro, con la mirada extraña, perdida, incluso violenta".

Los padres dormían siempre con el cerrojo puesto en la puerta por miedo a su propio hijo"

Nacho Abad

Periodista

El trágico encuentro se produjo cuando el repartidor vio el tractor de Julián y, debido a su manía persecutoria, creyó que le estaba siguiendo. "Me está persiguiendo el del tractor", pensó. En ese momento, dio la vuelta con la furgoneta, siguió a Julián hasta su finca y cometió el crimen.

Una investigación de libro de la Guardia Civil

La investigación de la Guardia Civil ha sido calificada como "increíble" por los propios vecinos del pueblo. Los agentes localizaron la furgoneta de reparto gracias a las cámaras de seguridad. Sin embargo, antes de ser localizado, el propio autor del crimen se presentó en un cuartel de la Guardia Civil y confesó lo ocurrido. Tras su detención, el joven asesino demostró una sorprendente capacidad de autoencubrimiento: quemó su ropa para eliminar pruebas, y enterró el cuchillo a 25 kilómetros del lugar del crimen. A pesar de ello, acabó señalando a los agentes dónde lo había ocultado, y fue encontrado gracias a un detector de metales.

Una pieza clave en la investigación ha sido la unidad canina. Un perro de la Guardia Civil llamado Enzo, especializado en detectar restos biológicos, fue trasladado desde Madrid. A pesar de que el asesino confeso había limpiado la furgoneta "con una pulcritud salvaje", el perro localizó restos de sangre en el volante, el tirador de la puerta y la zona de acceso al vehículo, guiando así el trabajo de la policía científica.

¿Un brote psicótico con conciencia forense?

La investigación ha determinado que el asesino es un "esquizofrénico paranoide con ideas de persecución", tal como ha explicado Nacho Abad. Sin embargo, su conducta planificada para ocultar las pruebas plantea una duda. "¿Ese conocimiento del crimen y saber que tienes que destruir las pruebas cuadra con una esquizofrenia en un brote?", se preguntaba el periodista.

El neuropsiquiatra forense José Miguel Gaona ha aportado luz sobre esta cuestión en el programa. Según el doctor, el joven "todavía no estuviera en pleno brote, porque si no hubiera sido incapaz de trabajar". Gaona ha explicado que, aunque no estaba en su sano juicio, "permanecía cierta conciencia forense, es decir, de lo que tenía que hacer". Una persona en "pleno brote", ha añadido, a menudo no tiene conciencia de sus actos. El caso pone de manifiesto, una vez más, el debate sobre el seguimiento de los enfermos mentales y el riesgo que supone el abandono de la medicación.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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