Juan Escrigas, historiador: "Los colores de la bandera de España no se eligieron de cualquier manera; el rojo y amarillo en horizontal, en la mar, se ven muy bien y además son colores que nos identifican"
Una exposición en el Museo Naval de Madrid desvela el origen marítimo de la rojigualda, diseñada en 1785 para ser visible y distinguible en alta mar

Juan Escrigas Rodríguez, historiador y director del Museo Naval, en 'Fin de Semana'
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La bandera de España ondea en plazas y edificios públicos, pero su historia esconde un sorprendente origen marítimo. En 'Fin de Semana', Cristina López Schlichting, el historiador Juan Escrigas Rodríguez, director del Museo Naval, ha desvelado los secretos de la enseña nacional en el marco de la exposición "La bandera que vino de la mar", que se puede visitar hasta abril.
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Un problema de visibilidad en el mar
Antes de su diseño actual, existía un gran problema con las banderas de la época. Según explica Escrigas, la mayoría de las enseñas de las armadas borbónicas, como la española, la francesa o la napolitana, eran blancas con el escudo de la dinastía en el centro. Este diseño resultaba problemático, ya que "en la mar no se distinguen, y sobre todo cuando cae el viento".
Cuando el viento amainaba, el paño caía, el escudo dejaba de verse y la bandera se convertía en una simple tela blanca. Esto provocaba que todos los barcos parecieran iguales, una situación peligrosa en tiempos de conflicto. "Mientras somos todos amigos, todo perfecto, pero cuando la cosa se complica, pues ya no es tan perfecto", señala el director del Museo Naval.
Si el viento cae, el escudo se deja de ver, la bandera cae, es bandera blanca, y, entonces, todos los barcos son iguales"
Historiador y director del Museo Naval
El porqué de los colores y el diseño
Para solucionar este caos, en 1785 la secretaría de marina propuso una selección de nuevos diseños. Se eligió la combinación de franjas rojas y amarillas por motivos prácticos y simbólicos. El rojo y el amarillo son colores vivos que, dispuestos en horizontal, se ven muy bien en la mar, y además tienen una fuerte tradición en la historia de España, como recuerda Escrigas.

Bandera de España en el Palacio Real, en Madrid
El color rojo ya identificaba a las tropas españolas desde los íberos y fue usado en los distintivos de las fuerzas borbónicas. El amarillo, o color 'gualda', también formaba parte de la heráldica y los uniformes reales. Se optó por una franja amarilla de doble ancho que las rojas con un fin muy concreto: poder incrustar el escudo y que este fuera visible.
Uno de los detalles más curiosos es que el escudo no está en el centro, sino a un tercio del asta. La razón es puramente funcional y responde a su origen como bandera naval. "Si el viento caía, en ese tercio del asta se veía el escudo", aclara el historiador, garantizando así la identificación del navío en todo momento.
De enseña naval a símbolo de todos
La nueva bandera naval empezó a calar en el pueblo durante la guerra de la Independencia, convirtiéndose en un símbolo popular. Este cambio representó una evolución: de ser una bandera que representaba al monarca pasó a ser una que representa a todos.
La consagración definitiva llegó en 1843, cuando el gobierno de Serrano, durante el reinado de Isabel II, publicó un real decreto de unificación de la bandera nacional. Desde entonces, se estableció que los ejércitos y la armada debían utilizar la misma bandera roja y gualda.

Bandera de España en la fachada de la Embajada española en Italia
Entre las joyas de la exposición destaca la bandera más antigua que se conserva, del navío Príncipe de Asturias que luchó en Trafalgar en 1805, confeccionada en tela de lana. También se exhibe una espectacular bandera de combate de 70 metros cuadrados, un regalo de los duques de Montpensier en honor a la reina Mercedes, hecha en una seda que hoy ya no existe.
Uno de los objetivos de esta exposición es, según Escrigas, rellenar un hueco en cómo se enseñan los símbolos en España para que la gente los sienta como propios. "La gente no siente la bandera. La gente no siente sus símbolos constitucionales, no siente el escudo, no siente el himno", lamenta. La muestra busca, precisamente, que afloren esos sentimientos de conexión con la historia.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




