Hablamos con los padres de los niños secuestrados por Infancia Libre: "Me acusaron de violar a mi hijo"

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 18 may 2019

El pasado fin de semana te contamos que otra madre de la Asociación Infancia librehabía sido detenida por secuestrar a su hija durante 2 años en un pueblo de la Sierra de Madrid. Tras esta nueva detención se ha sabido que las dos mujeres detenidas, acusadas de secuestrar a sus hijos, compartían abogada. Su nombre es Carmen Simón y fue la encargada de articular las denuncias de sus clientas como presuntas víctimas de violencia de género por parte de sus parejas. La Asociación Infancia Libre está bajo la lupa de la policía y no descarta que haya más casos similares o incluso que detrás de todo haya algún tipo de organización por las similitudes de los dos casos en un mes.

En 'Fin de Semana', Cristina López Schlichting ha hablado con Rafael Marcos, exmarido de María Sevilla, que era la presidenta de Infancia Libre y la primera detenida por secuestrar a su hijo, al que mantenía en malas condiciones: “Era una casa medio en ruinas. Allí vivían”. 

María contó con la complicidad de su familia para llevar a cabo este terrible secuestro: “Samuel vivía con su hermana, su madre y el padre de su hermana. El niño estaba muy delgadito, pero le hemos hecho análisis y está muy saludable”.

Según asegura Rafael, Infancia Libre actuaba como una auténtica organización delictiva especializada en este tipo de crímenes.“Su modus operandi es digno de las grandes bandas de contrabando. Como se han ocultado de la policía durante años”.

Un proceso totalmente estudiado con el que lograban hundir la vida del padre y alejarlo completamente de sus hijos: “Es gradual. Primero me acusaron de dejadez, luego de malos tratos, de meterle la cabeza en el váter, y por último de abusar sexualmente de mi hijo”.

La acusación de abusos sexuales era uno de los recursos habituales de la organización para minar la credibilidad y la moral del padre: “Aunque sales absuelto, siempre te queda el rumor ante una acusación de abusos sexuales. Siempre queda ahí”.

Este ataque organizado destrozó la vida de Rafael, que se vio obligado a abandonar su trabajo. “Trabajaba en un colegio y tuve que dejarlo por miedo a cómo reaccionarían ante una acusación así”.

Como parte de este proceso, utilizaban a un psiquiatra para drogar a los pequeños, a los que medicaban contra una depresión y una ansiedad que no tenían de verdad. “Los que más sufren son los niños. Están formándose psicológicamente y esto puede tener muchas consecuencias en el futuro” advierte, apenado pero aliviado, Rafael.

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