Fernando Martín revela su divertida odisea con las sartenes y su insólita teoría
El colaborador de 'Fin de Semana' confiesa el pavor que le produce esta tarea doméstica y comparte sus quejas ante la sorpresa de Cristina López Schlichting

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En su sección en el programa 'Fin de Semana' de COPE, con Cristina López Schlichting, Fernando Martín ha sorprendido a todos con el tema elegido para su intervención. La razón ha sido una frase que le dijo su mujer, Ana, antes de salir de casa y que, según ha confesado, es una de las que más odia: "Tenemos que comprar sartenes". Para el colaborador, esta tarea es "un rollazo", una cosa que, si bien considera "absolutamente determinante" en la vida, le produce una pereza inmensa.
El humorista ha calificado el plan de ir a comprar sartenes como "flojo" e incluso "triste". "Prefiero ir al museo de cera de Madrid", ha afirmado con rotundidad para ilustrar su desgana.

Utensilios de cocina
La leyenda de la sartén perfecta
Martín se ha mostrado muy escéptico sobre la existencia de una "sartén buena" que de verdad te cambie la vida. "Para mí el concepto sartén buena significa lo mismo, pues, yo qué sé, que chupacabras", ha bromeado el colaborador. Sostiene que, aunque la leyenda dice que existen, él nunca ha sido testigo de su existencia.
Además, ha puesto en duda la diferencia de precio, sugiriendo que "la sartén de 178 euros es la misma que la de 20". Su experiencia personal ha sido frustrante, asegurando que todas las que ha comprado venían con "proadherente" en lugar de antiadherente. "Las mías pegaban con todo, me la podía poner de sombrero", ha ironizado, explicando que, misteriosamente, la comida siempre se adhiere "solo por el centro".
Este misterio le ha llevado a cuestionar directamente el proceso de fabricación. "¿Por qué me dices en las instrucciones que, para que no se me pegue la comida, eche aceite?", se ha preguntado, lanzando una ingeniosa sugerencia a los fabricantes: "¿Por qué no las fabricas directamente con aceite, en vez de con teflón?".
Más delicadas que un camaleón
Otra de las grandes quejas de Fernando Martín ha sido la extrema fragilidad de estos utensilios. "Parecen el pedo de una mariposa", ha sentenciado gráficamente. El colaborador ha enumerado con sorna el sinfín de cuidados que exigen: "Lávame con la parte blandita de la esponja", "deja que me enfríe que me puedo poner malita", "no me metas al lavavajillas" y "úsame siempre con una paleta de madera, que si no me rayo".

Un huevo frito sobre una sartén
Cristina López Schlichting ha añadido que incluso hay modelos nuevos que se deben "rociar todas de aceite y meter en el horno durante 2 horas" antes de su primer uso. La exasperación de Martín ha llegado a su punto álgido al comparar sus mimos con los de una figura de renombre: "Ni a Stephen Hawking le mimaban tanto". También ha criticado los nombres pretenciosos, como la "sartén Infinity", para un utensilio cuyo fin es, simplemente, "hacer un filete".
Finalmente, el colaborador ha confesado que su plan para la tarde del domingo era, en efecto, ir a comprar sartenes. "Mi mujer me lo ha dicho ya 3 veces, y de verdad me tiene frito con este tema", ha concluido. La propia Schlichting ha reconocido que "las mujeres experimentamos cierto morbo en esa compra", un universo que para Martín sigue siendo un misterio, como el de los calcetines o la peculiar "sartén que es tamaño huevito frito".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



