La Inteligencia Artificial pone fin al anonimato: ya es capaz de saber quién eres
Nuestra forma de escribir o los patrones de consumo van dejando una huella digital que la IA utiliza para identificarnos de forma inequívoca sin que podamos evitarlo

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La Inteligencia Artificial (IA) ha llegado para quedarse, pero su desarrollo trae consigo sesgos preocupantes y una autonomía que amenaza con hacer imposible el anonimato. Así lo ha advertido el experto en tecnología Pedro Anquela, profesor de IA en las universidades Francisco de Vitoria y Complutense, durante su intervención en el programa 'Fin de Semana' con Cristina López Schlichting. Anquela ha explicado cómo la IA puede acabar con el anonimato digital, identificando a cualquier persona a partir de los datos que circulan por la red.
Según el experto, la idea de que para preservar el anonimato bastaba con no usar nuestro nombre o DNI es cosa del pasado. "El anonimato, por descuido, ha pasado totalmente a la historia", ha sentenciado Anquela. Actividades tan cotidianas como nuestra forma de escribir, el ritmo de conexiones, los patrones de consumo con la tarjeta de crédito o las fotos que publicamos en redes sociales van conformando una 'huella digital' que nos identifica como individuos.
La estadística con esteroides
Lejos de ser magia, la capacidad de la IA para identificarnos se basa en la "estadística pura". Pedro Anquela la describe como "estadística con esteroides", refiriéndose a los algoritmos matemáticos de siempre, pero alimentados con una cantidad ingente de datos. "Se le ha dado un poder a matemáticas que ya no existían", ha señalado, lo que permite identificar a las personas a través de rastros que, aunque no son identificativos por sí solos, sí lo son al analizar el comportamiento en conjunto.
El principal campo de acción de esta tecnología son las redes sociales, donde "todos vamos dejando cierto rastro". Anquela ha explicado que incluso un usuario que escribe bajo seudónimo para publicar tweets ofensivos puede ser identificado. La hora de publicación, las direcciones de Internet utilizadas, el tipo de lenguaje, la puntuación o el uso de mayúsculas son huellas que la IA agrupa para vincular una cuenta anónima con una cuenta real de la misma persona, ya que el patrón de comportamiento es el mismo.
Únicos en la multitud: el estudio del MIT
Para ilustrar la magnitud del problema, Anquela ha recordado un famoso estudio de hace casi 15 años del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), llamado 'Unique in the Crowd' (Únicos en la multitud). La investigación demostró científicamente que con solo cuatro puntos del comportamiento de una persona, como el posicionamiento del móvil y la huella de las tarjetas de crédito, se podía identificar con nombres y apellidos al 95% de la población en una muestra de 1,2 millones de personas.
El experto ha insistido en que la IA es como un "superdetective" que no necesita seguir a nadie físicamente. Simplemente, recopila toda la información disponible, como las fotos con un paisaje, un edificio o un tipo de vegetación de fondo, y va "uniendo las migas de pan" que dejamos en nuestro rastro digital hasta llegar a nosotros de forma inequívoca.
El "chivato" voluntario en el bolsillo
La IA no actúa como un hacker que roba información, sino que la deduce a partir de los datos que cedemos. "No es que te esté robando la información, es que tú la estás dejando, y la inteligencia artificial la está deduciendo", ha aclarado Anquela. Esto hace que evitarlo sea extremadamente difícil, a no ser que se opte por una solución drástica: "Volver a los 90 y quitarse el móvil de encima".
No es que te esté robando la información, es que tú la estás dejando y la está deduciendo"
Colaborador de Fin de Semana
El problema se agrava con el uso de los smartphones y las aplicaciones. Anquela ha recordado que, al instalar una nueva app, los usuarios suelen aceptar compartir su ubicación sin prestar atención, lo que genera un registro constante que queda a disposición de estas plataformas. "Tú voluntariamente, con tu smartphone, has metido el chivato en casa", ha afirmado.
Las consecuencias de esta pérdida de privacidad son graves en las democracias, pero se vuelven "tremendas" en regímenes autoritarios. Anquela ha puesto el ejemplo de China, donde ya se realiza un seguimiento integral de los ciudadanos para un sistema de puntos que condiciona sus libertades, una realidad que recuerda a la novela '1984' de George Orwell. Finalmente, el experto ha concluido con una metáfora contundente: "Nos han puesto el anillo para controlarnos a todos".
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



