Un experto da las claves de cómo actuar ante una convulsión infantil en el colegio: "Un minuto podría ser normal, para el que lo está viendo es una eternidad"
Mantener la calma, despejar el área y contactar con emergencias son los primeros pasos cruciales ante una situación que puede generar una gran tensión en el entorno escolar

Raimon Pelac y cómo gestionar situaciones de tensión
Pamplona - Publicado el - Actualizado
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La gestión de momentos de tensión en el entorno escolar, como una convulsión infantil, requiere de una actuación rápida y serena tanto por parte del profesorado como de los propios compañeros. El experto Raimond Pelach ha desgranado los pasos a seguir ante esta compleja situación, que a menudo se presenta de manera repentina y puede ser la primera vez que los adultos al cargo se enfrentan a ella.
Tipos de convulsiones y primera actuación
Pelach distingue principalmente dos tipos de convulsiones. Por un lado, la convulsión febril, más común en niños menores de tres años y que puede ocurrir como la primera manifestación. En estos casos, recomienda "mantener la calma", aunque reconoce que es difícil. Si la escuela no está prevenida, es probable que no disponga de diazepam rectal, el medicamento que ayuda a calmar la crisis.
Por otro lado, están las convulsiones no febriles, que pueden estar asociadas a cuadros crónicos como la epilepsia. En estas situaciones, si la familia ya ha informado al centro, es posible que la escuela "tenga ya el diazepam infantil" o la medicación específica pautada. Pelac establece un paralelismo con otras enfermedades como la diabetes, donde el centro puede tener insulinas lentas o rápidas para administrar en caso de necesidad.

Un minuto podría ser normal, da igual, para el que lo está viendo, un minuto es una eternidad"
Pediatra
Independientemente del tipo de convulsión, el protocolo inicial es claro: mantener la calma y, si se dispone de ella, administrar la medicación pautada. Acto seguido, es fundamental avisar al 112 o a la familia para que el niño sea trasladado a una unidad de pediatría. Sobre la duración de la crisis, Pelac subraya que el tiempo es relativo para quien la presencia: "Un minuto podría ser normal, da igual, para el que lo está viendo, un minuto es una eternidad". Por ello, insiste en que el foco debe estar en si "las medidas que estoy haciendo, si están consiguiendo disminuir este momento tan tenso".
La importancia del entorno y el diagnóstico
El experto también destaca la importancia de gestionar el entorno. Es habitual que los otros niños se arremolinen, por lo que un profesor debería dedicarse a apartarlos para "que haya un sitio cómodo para estar tratando esto y que no sea una alarma generalizada". La clave es tener a varias personas ayudando: "uno actúa sobre el paciente, por así decirlo, pero otro está dirigiendo" para evitar el caos.
Una vez superado el episodio agudo, Pelach recalca que es imprescindible derivar al niño al hospital para realizar un estudio y "llegar a un diagnóstico". Saber qué ha provocado la convulsión "tranquiliza mucho" y permite establecer si hay posibilidad de repetición, ya que, según el experto, "las convulsiones son un poco caprichosas".
Al niño hemos de conseguir hacerle sentir lo más normal posible"
Pediatra
Vida normal y responsabilidad del niño
Aunque el estrés puede ser un desencadenante —tanto el negativo como el positivo—, Raimond Pelach advierte contra el error de sobreproteger al menor. "Al niño no lo tenemos que meter en una burbuja de cristal", afirma. El objetivo es que se sienta como los demás: "Al niño hemos de conseguir hacerle sentir lo más normal posible" y explicarle su situación. Es fundamental que pueda llevar una vida normal, incluyendo la práctica de deporte.
Finalmente, Pelach defiende que los niños "son responsables de su actividad" cuando se les educa sobre su condición. Pone el ejemplo de los niños diabéticos, que "saben perfectamente cómo automedicarse". De la misma manera, un niño con un trastorno convulsivo puede aprender a tomar su medicación y gestionar su salud, ya que "lo primero que quiere, aunque sea desde el punto de egoísta, él estar bien". La meta, concluye, es que el niño pueda hacer "vida como el resto de sus iguales".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




