Un economista advierte de que el conflicto en Oriente Medio golpea la economía con la gasolina disparada y las hipotecas amenazadas: "Si sube el precio del barril y sube la gasolina, suben los precios de prácticamente todo"
El economista Álvaro Bañón analiza cómo la escalada del precio del petróleo podría generar un punto más de inflación y afectar directamente a nuestro bolsillo

Sección de economía con Álvaro Bañón
Pamplona - Publicado el - Actualizado
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El conflicto en Oriente Medio ya está dejando sentir sus consecuencias en la economía global, y el bolsillo de los ciudadanos es el primero en notarlo. Según explica el economista y profesor universitario Álvaro Bañón, el efecto más inmediato es la subida del precio de la gasolina, que en apenas 15 días ha pasado de costar 1,31 euros a rozar los 1,70. Se trata de una subida muy potente que recuerda a los picos alcanzados durante la invasión de Ucrania en 2022.
Un impacto directo en el bolsillo
La clave de las consecuencias económicas, según advierte Bañón, dependerá de la duración del conflicto. Si el precio del petróleo se estabiliza en los 90 dólares por barril actuales, la economía se enfrentaría a "casi un punto más de inflación", una situación que el economista califica como "mala para todos", incluidos los hipotecados.
Si sube el precio del barril y sube la gasolina, suben los precios de prácticamente todo"
Economista

Enrique repostando en Logroño
La conexión entre un conflicto a 7.000 kilómetros y la hipoteca personal es directa. "Si sube el precio del barril y sube la gasolina, suben los precios de todo, prácticamente de todo, y generamos inflación", detalla Bañón. Esto obligaría al Banco Central a recurrir a su principal herramienta para combatir la inflación, que es la subida de los tipos de interés, encareciendo así las cuotas de las hipotecas a tipo variable.
El impacto también se extiende al tejido industrial. En Navarra, por ejemplo, afectaría a sectores punteros como el agroalimentario de congelados, que "consume mucha energía" para mantener su cadena de producción. Para Bañón, la conclusión es clara: "Bien, bien, aquí en Navarra no va a venir bien a nadie, porque no tenemos petróleo ni gas".
Ganadores y perdedores de la crisis
No todos pierden en esta crisis. Los principales beneficiados son los productores de petróleo y gas. Empresas como Repsol, con pozos de extracción en todo el mundo, ven aumentar sus márgenes de beneficio al vender el mismo petróleo a un precio mayor. Lo mismo ocurre con los Emiratos Árabes Unidos o los fabricantes de armas, un sector en el que el País Vasco es puntero y que se encuentra "a tope de su capacidad" debido a la alta demanda.
El papel del Gobierno es ambivalente. Por un lado, aumenta su recaudación a través de los impuestos sobre los hidrocarburos, ya que el porcentaje se aplica sobre un precio final más alto. Sin embargo, Bañón advierte que si la actividad económica se contrae, el Ejecutivo "recaudaría menos por IRPFs y por impuestos de sociedades".
España, entre la dependencia y la oportunidad
Las consecuencias de esta guerra van a depender mucho de cuánto dure"
Economista

Una gasolinera en Madrid
Aunque España no es productora de petróleo ni de gas, juega un papel relevante en la política energética europea gracias a sus "magníficas instalaciones de gas licuado" en Huelva y Alicante. Esta infraestructura permitió que España fuera uno de los países menos perjudicados durante la crisis del gas derivada de la guerra de Ucrania. "Ahí sí que tenemos nosotros algo que decir", afirma el economista.
PUEDE VOLVER A SU PRECIO
70DÓLARES POR BARRIL
Paradójicamente, la inestabilidad en Oriente Medio podría beneficiar a la gran industria española: el turismo. La caída del turismo en destinos como Dubái o Catar puede desviar a los visitantes hacia países percibidos como más seguros, como España. "Está feo decirlo, pero nos puede beneficiar", admite Bañón, aludiendo a cómo la inestabilidad en otras regiones ha favorecido históricamente al sector turístico nacional.
Finalmente, el profesor Bañón reitera que el factor determinante será el tiempo. "Las consecuencias de esta guerra van a depender mucho de cuánto dure", subraya. Si el conflicto es breve y el suministro de petróleo se reabre, los precios podrían volver a su cauce en torno a los 70 dólares por barril; de lo contrario, concluye, "lo pasaremos mal".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




