La ciencia revela la sorprendente función del bostezo: por qué es vital para tu cerebro y el motivo por el que es tan contagioso
Este acto reflejo no es un simple signo de aburrimiento, sino un mecanismo clave para regular la temperatura de nuestro cerebro, según desvela un físico de la UPNA

¿Por qué bostezamos?
Pamplona - Publicado el
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El bostezo es un acto reflejo tan cotidiano que a menudo pasa desapercibido, pero la ciencia ha comenzado a desentrañar sus complejas funciones. Lejos de ser un mero signo de sueño o aburrimiento, este gesto tiene un propósito biológico fundamental. Según ha explicado en COPE Navarra el físico y profesor de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), Joaquín Sevilla, los seres humanos adultos bostezan una media de nueve veces al día, aunque con una enorme variabilidad. Curiosamente, esta acción es aún más frecuente antes de nacer: "los fetos bostezan más que los adultos, unas 25 veces al día", señala Sevilla.
Un ventilador para el cerebro
Aunque tradicionalmente se ha asociado el bostezo con la necesidad de oxigenar la sangre, esta hipótesis ha sido descartada. "Cuando se pusieron medidores de oxigenación de la sangre [...] a personas que se les inducía a bostezar, se veía que la oxigenación no cambiaba", aclara Sevilla. La teoría más aceptada actualmente, consolidada alrededor de 2010, es que la función principal de este reflejo es otra.
La función principal del bostezo es la refrigeración del cerebro"
Físico y profesor de la Universidad Pública de Navarra
Joaquín Sevilla lo compara con el ventilador de un ordenador, que se activa cuando el procesador se calienta. El cerebro, al funcionar, consume una gran cantidad de energía y genera mucho calor que necesita ser evacuado. El bostezo, mediante una inspiración profunda y la aceleración del ritmo cardíaco, ayuda a disipar ese calor. Para confirmarlo, el físico relata un experimento clave: "si nos ponemos en la cabeza compresas de agua fría, se refrigeraba el cerebro desde el exterior". En estas condiciones, los bostezos se reducían casi a la mitad, mientras que aumentaban en las personas con compresas calientes.
El contagio, un vínculo social
Una de las características más llamativas del bostezo es su capacidad de contagio, un fenómeno que la ciencia vincula directamente con la socialización. Esta reacción se atribuye a las neuronas espejo y es mucho más frecuente en animales sociales como los humanos o los chimpancés. Según Sevilla, hay una fuerte evidencia que demuestra que el contagio está relacionado con la capacidad de conectar con los demás.
Es mucho más frecuente en animales sociales como los humanos o los chimpancés"
Físico y profesor de la Universidad Pública de Navarra
La relación es tan directa que, tal y como expone el experto, "las personas que tienen problemas con la empatía, como personas con trastorno de espectro autista, se contagian menos del bostezo también". Aunque el motivo exacto de esta función social sigue generando hipótesis, su existencia está sólidamente probada y no parece tener relación con la refrigeración cerebral, sino que es un ejemplo de cómo la evolución reutiliza mecanismos para nuevos fines.
Otras funciones y curiosidades
El bostezo también ha adquirido otras funciones secundarias. En la etapa prenatal, podría servir como un entrenamiento para el desarrollo neuronal. En la vida adulta, tiene una utilidad práctica bien conocida: nos ayuda a "equilibrar la presión de los oídos" cuando se taponan, por ejemplo, al viajar en avión. Esto ocurre porque el gesto de bostezar abre las trompas de Eustaquio, igualando la presión entre el oído interno y el exterior.
A diferencia de otros actos reflejos como el estornudo, que es una "reacción de limpieza de emergencia" que "no hay quien lo controle" una vez se inicia, el bostezo sí puede gestionarse. "Curiosamente sí que lo podemos gestionar un poco", explica Sevilla. Por esta razón, y debido a que socialmente se considera de mala educación, es posible reprimirlo o disimularlo, realizando incluso una especie de bostezo interno o "de nariz".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



