Los cambios del sueño con la edad
La reducción de melatonina, los problemas de salud y los hábitos diarios explican un descanso más ligero y fragmentado

Los cambios del sueño con la edad
Barcelona - Publicado el
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Con el paso del tiempo, es frecuente experimentar cambios en la calidad del sueño. Muchas personas mayores aseguran dormir menos o despertarse varias veces durante la noche. Aunque puede resultar preocupante, este fenómeno es en gran parte natural y está relacionado con cambios biológicos propios del envejecimiento.
Uno de los principales factores es la producción de melatonina. Esta hormona, responsable de regular el ciclo del sueño, disminuye con la edad, lo que altera el ritmo circadiano. Como consecuencia, las personas mayores tienden a acostarse antes y despertarse más temprano, adelantando su reloj interno.
Además, la estructura del sueño también cambia. Se reduce el tiempo en las fases de sueño profundo, que son las más reparadoras, y aumenta el sueño ligero. Esto hace que cualquier ruido o estímulo externo pueda provocar despertares con mayor facilidad, generando una sensación de descanso fragmentado.
Los problemas de salud juegan un papel fundamental. Dolores crónicos, especialmente los relacionados con articulaciones o músculos, pueden dificultar un descanso continuo. Asimismo, enfermedades respiratorias o cardíacas pueden interferir en la calidad del sueño. En este sentido, la apnea del sueño es una de las causas más comunes de interrupciones nocturnas, ya que provoca pausas en la respiración.
Otro factor frecuente es la nicturia. La necesidad de levantarse varias veces durante la noche para orinar es muy habitual en personas mayores, lo que interrumpe el ciclo del sueño y dificulta volver a dormir. Estas interrupciones contribuyen a un descanso menos continuo y menos reparador.
El uso de medicamentos también influye. Muchos tratamientos pueden tener como efecto secundario el insomnio o un sueño más superficial, alterando la calidad del descanso nocturno.
Los hábitos diarios son igualmente determinantes. La falta de actividad física puede reducir la necesidad de un sueño profundo, mientras que las siestas prolongadas durante el día pueden dificultar conciliar el sueño por la noche. Además, el consumo de cafeína o alcohol en las horas previas al descanso puede empeorar la calidad del sueño.
Aunque el tiempo total de descanso suele situarse entre las 6 y las 7 horas, la percepción de dormir mal aumenta debido a que el sueño es más ligero y está más fragmentado. Esto puede generar cansancio durante el día, incluso si las horas totales no son significativamente menores.
Dormir menos y peor con la edad es un proceso natural influido por factores biológicos, de salud y de estilo de vida. Comprender estos cambios permite adaptar hábitos y mejorar la calidad del descanso, favoreciendo un mayor bienestar en el día a día.



