La Cocina Económica de Logroño ofrece mucho más que un plato de comida caliente: Alojamiento para 9 personas y 2 familias
La entidad no solo reparte 120.000 menús al año, sino que cuenta con un programa de acogida y atención integral para la reinserción de personas vulnerables

Leire Pelayo, responsable de voluntariado de Cocina Económica de Logroño, y Matías Aguilera, voluntario del taller de cocina
Logroño - Publicado el - Actualizado
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En la calle Rodríguez Paterna número 21 de Logroño, la actividad en la Cocina Económica de Logroño es constante. Cada día, sus fogones preparan alrededor de 200 menús para quienes más lo necesitan, sumando más de 120.000 comidas calientes al año. Sin embargo, su labor va mucho más allá de ser un comedor social, ofreciendo un acompañamiento completo a personas en situación de vulnerabilidad.

Comida caliente en los fogones de Cocina Económica de Logroño
Un programa para una nueva vida
La entidad ha desarrollado el Programa de acogida y atención integral, un proyecto que, como explica Leire Pelayo, responsable de voluntariado y coordinadora, se sostiene sobre dos pilares: un alojamiento y un centro de día. El programa ofrece nueve plazas de alojamiento para personas solas en situación de vulnerabilidad social, donde pueden permanecer hasta dos años. Durante este tiempo, reciben un acompañamiento integral "en todas las áreas de la vida que puedan necesitar", desde mejorar sus habilidades personales y encontrar empleo hasta cuidar de su salud.

Comida y cariño con Cocina Económica de Logroño
Las personas que no están trabajando o en formación asisten a un centro de día para mantener una rutina y trabajar habilidades ocupacionales y laborales. Además, el programa incluye un alojamiento alternativo temporal para dos familias, que tienen acceso a una vivienda propia y participan en actividades de ocio, apoyo educativo y juegos en familia. El objetivo final es que todos "puedan ser autónomos, pues cuanto antes y de la mejor manera posible", según Pelayo.
A mí me aportan más de lo que yo aporto a ellos, eso es así"
Voluntario de Cocina Económica de Logroño
Voluntarios: el alma del programa
El motor de estas iniciativas son los voluntarios. Un ejemplo es Matías Aguilera, jubilado que desde hace dos años imparte un taller de cocina todos los lunes. Matías subraya que no se trata de una clase convencional: "No somos alumnos y profesores, somos crear un grupo de amigos". El objetivo, explica, es enseñarles "una alimentación sana" en un ambiente donde lo más importante es la conversación y el apoyo mutuo que surge al compartir la comida.
No somos alumnos y profesores, somos un grupo de amigos"
Voluntario de Cocina Económica de Logroño
Actualmente, el programa cuenta con cuatro voluntarios que imparten clases de cocina, lectoescritura y ofrecen servicios de podología de manera gratuita. Leire Pelayo ha señalado que recientemente se ha quedado una vacante y ahora buscan "un voluntario para clases de informática" que ayude a los usuarios a manejar un ordenador, un móvil y a moverse por internet para, entre otras cosas, acceder a portales de empleo.
Esta labor es fundamental en un contexto como el de La Rioja, donde, según estimaciones de Cáritas, alrededor de 300 personas viven sin hogar. El propio Matías resume el sentimiento que le genera su labor: "Cuando salgo del comedor social, sales con una satisfacción del deber cumplido". Además, insiste en que la experiencia es enriquecedora para quien ayuda: "A mí me aportan más de lo que yo aporto a ellos, eso es así".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




