El Consell explora nuevas soluciones para reciclar más y reducir lo que acaba en el vertedero
El Consell Insular de Menorca estudia nuevos modelos de gestión de residuos más allá del sistema puerta a puerta para mejorar la separación en origen, reducir el vertido y cumplir con los objetivos europeos de reciclaje

Entrevista con Simón Gornés, Conseller Medio Ambiente CIME
Menorca - Publicado el - Actualizado
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La gestión de residuos en Menorca afronta un proceso de transformación marcado por las directrices europeas, que obligan a enterrar cada vez menos basura y aumentar las tasas de reciclaje. El cambio de modelo no solo responde a un compromiso ambiental, sino también a una necesidad económica: las normas comunitarias imponen tasas crecientes al vertido en vertedero, que se trasladan al coste del servicio y pueden repercutir directamente en la ciudadanía si no se reducen las cantidades enterradas.
Actualmente, el sistema puerta a puerta se presenta como el método más eficaz para mejorar la separación en origen, un paso clave para que la fracción “resto” —la que no se puede reciclar— sea cada vez menor. En Es Castell, donde el sistema está implantado por completo, más del 70% de los residuos se separan adecuadamente, mientras que en Maó, donde el modelo funciona solo en parte de la ciudad, la cifra ronda el 50%. Estas diferencias confirman que el sistema funciona allí donde se aplica plenamente, aunque también reflejan que queda trabajo por hacer para extenderlo al conjunto de la isla.
Más allá de los porcentajes actuales, el Consell insiste en que la clave no es el método concreto, sino garantizar que la separación se realice en el propio hogar o en el punto de origen del residuo. La normativa europea no impone un sistema específico, sino que exige resultados. Por ello, la institución insular quiere abrir la puerta a nuevas soluciones tecnológicas que permitan avanzar hacia los objetivos de reciclaje sin depender exclusivamente del puerta a puerta tradicional.
Separar más para pagar menos
Las normas comunitarias fijan un objetivo claro: reducir al mínimo el vertido en vertederos. Cada tonelada que no se recicla y acaba enterrada genera un coste adicional que las administraciones deben asumir. Además, las directrices obligan a trasladar ese coste al precio final del servicio, lo que podría encarecer la recogida de basura si no se mejora la separación. Este contexto convierte la optimización del reciclaje en un imperativo tanto ambiental como económico.
En Menorca, la planta de tratamiento de residuos de Milà es el punto final del proceso. Allí, la fracción no reciclable se entierra en celdas especialmente diseñadas, pero el objetivo a medio plazo es que este volumen sea cada vez más reducido. Separar más y mejor en origen es la herramienta más eficaz para lograrlo, ya que permite recuperar materiales reutilizables y minimizar el impacto de las tasas sobre el vertido.
Los municipios que todavía no han implantado el puerta a puerta deberán valorar su incorporación o buscar mecanismos equivalentes que permitan cumplir con los objetivos europeos. Cuanto antes se tomen decisiones en este sentido, menor será el impacto económico derivado del incumplimiento de la normativa y más sostenible resultará la gestión de residuos en el conjunto de la isla.
Tecnología e innovación en el horizonte
La innovación tecnológica se perfila como un aliado clave para avanzar hacia un nuevo modelo de gestión de residuos. En varios municipios de la península, como Molina de Segura (Murcia) o Teruel, se están desarrollando plantas que incorporan procesos automatizados de separación, lo que reduce la dependencia del trabajo manual y aumenta la eficiencia. También en países como Canadá se están aplicando modelos mixtos que combinan separación en origen con tecnologías avanzadas para mejorar los resultados.
El Consell Insular de Menorca no descarta incorporar este tipo de soluciones en el futuro si contribuyen a elevar los porcentajes de reciclaje y reducir la cantidad de residuos que llegan al vertedero. La meta final sigue siendo la misma: enterrar lo menos posible y reciclar lo máximo. Alcanzar esos objetivos permitiría no solo cumplir con las exigencias europeas, sino también contener los costes del servicio de residuos a largo plazo.
En este contexto, la planta de Milà ha sido modernizada recientemente con una inversión significativa, lo que ha mejorado su capacidad de tratamiento y su eficiencia. Para acercar este proceso a la ciudadanía, el Consell organiza visitas guiadas todos los viernes por la tarde, con grupos de hasta 30 personas, que permiten conocer de primera mano cómo se gestiona la basura en la isla y por qué la separación en origen es esencial para un modelo más sostenible.



