Triquinosis: la enfermedad parasitaria que hay que vigilar a la hora de hacer matanzas

Salud recuerda que los particulares están obligados a contratar a un veterinario que analice al cero antes de consumir los alimentos

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Marta MartínezPalma

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:05

La triquinosis (también llamada triquinelosis o triquiniasis) es una enfermedad parasitaria zoonótica causada por un nematodo del género Trichinella. Se trata de una enfermedad ampliamente distribuida a nivel mundial que se transmite a través de los alimentos y para la cual existen medidas específicas de control en la normativa de la Unión Europea. El contagio se produce por la ingestión de carne cruda o poco cocinada y embutidos no sometidos a tratamiento térmico, infestados por larvas de este parásito. Esta enfermedad era común hace años, pero ahora ha descendido mucho gracias al control veterinario y por la aplicación de congelación inmediata de la carne fresca.

Ahora que es tiempo de matanzas, la conselleria de Salud recuerda que es obligatorio que los particulares hagan las comprobaciones previas. En las islas nunca ha habido ningún caso y por lo tanto la percepción de riesgo es muy baja, aunque, al ser obligatorio, si no se hace les pueden llegar a multar con sanciones económicas que van de los 300 a los 1.000 euros. La directora de Seguridad Alimentaria, Margalida Buades, explica que este parásito puede tener consecuencias graves en los humanos. Los efectos pueden ir desde un leve dolor de barriga hasta la muerte si el parásito llega al cerebro.

A la matanza tiene que acudir un veterinario que analizará los pilares del diafragma del cerdo en menos de dos días. Por lo tanto, no se recomienda comer sobrasada recién hecha, por ejemplo, al menos hasta que no tengamos los resultados. El veterinario cobra unos 30 euros por este servicio. 

En caso de no haber hecho las comprobaciones oportunas, para evitar el contagio humano de esta enfermedad se deben tomar una serie de precauciones como cocinar completamente las carnes de cerdo y de animales salvajes; evitar que los cerdos coman vísceras de otros animales y llevar un correcto control veterinario en mataderos y matanzas. Además, la congelación a -30 grados de 3 a 4 semanas elimina el parásito.

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