Galicia estrena su ley pionera para proteger a los menores de vapeadores y bebidas energéticas: "Es una oportunidad para avanzar en la prevención"
La nueva normativa, primera de España en regular estos productos, prohíbe su venta y consumo a menores de 18 años y busca crear una cultura de salud y ocio saludable

Mesa Redonda en Cope Galicia sobre la nueva ley de Prevención da Saúde dos menores
Santiago - Publicado el - Actualizado
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Un 31 % de los adolescentes entre 14 y 18 años consumían habitualmente bebidas energéticas en Galicia el año pasado. Son datos del último infome ESTUDES, sobre el uso de drogas en enseñanzas secundarias. Decimos "consumían", porque desde este fin de semana, lo van a tener más difícil. Galicia acaba de poner en marcha una ley pionera en España para la protección de la salud de los menores, que prohíbe la venta y consumo de bebidas energéticas y cigarrillos electrónicos a los menores de 18 años, equiparando estos productos al alcohol y al tabaco para limitar su acceso y normalización.
Una ley para educar, no sólo para prohibir
Tres especialistas en prevención y salud infanto-juvenil han coincidido en una mesa redonda en COPE GALICIA en que la nueva ley es una herramienta fundamental que va más allá de la simple restricción. Jaime Fraga, jefe del servicio de Prevención de Conductas Adictivas, habla de “una ley ambiciosa e importante en la protección de la salud, con limitación por primera vez de la publicidad del cannabis”. Por su parte, la pediatra Inés del Río la considera “una oportunidad de mejora desde un punto de vista novedoso, un abordaje integral de la salud”, mientras la psicóloga clínica María Carou subraya además la importancia de la coordinación entre profesionales y familias para que sea efectiva.

Jaime Fraga Ares en Cope Galicia
Inés del Río considera que la clave está en la “corresponsabilidad social” y en la coordinación entre Sanidad, Educación y Política Social para no quedarse solo en la sanción. Se necesita, explica, “un enfoque integral basado en la educación para la salud, que no se crea meramente punitivo”. El objetivo es promover una cultura de salud y un ocio creativo y saludable entre los jóvenes.
Un enfoque integral basado en la educación para la salud, que no se crea meramente punitivo"
Pediatra
En la misma línea, María Carou insiste en que lo más importante es “proteger a los menores, formar e informar a las familias”. Para la psicóloga, el éxito de la ley dependerá de la capacidad de coordinación entre todos los adultos implicados: “educación, sanidad, atención primaria y atención especializada en salud mental, las familias, todo”.
El peligro de lo normalizado
Carou advierte sobre la peligrosa normalización del consumo de productos nocivos para la salud, como las bebidas energéticas, por su alto contenido en cafeína y azúcares, pero a menudo vistos como inofensivos.:“Hay familias que las compraban de oficio, venga, para un empujoncito para un examen”, señala.
Esta percepción la comparten los propios jóvenes, que consumen estos productos “como si consumieran cualquier otro refresco”. El problema, según la psicóloga, es que “un adolescente no tiene una percepción de riesgo y de daño como puede ser un adulto”, lo que los hace especialmente vulnerables.

La psicóloga clínica María Carou valora la nueva ley en Cope Galicia
Un adolescente no tiene una percepción de riesgo y de dano como puede ser un adulto"
Psicóloga Clínica
Sobre los efectos en la salud de los jóvenes, Jaime Fraga explica que las bebidas energéticas, por su alto contenido en cafeína, pueden provocar nerviosismo, ansiedad, taquicardias y dificultades para dormir. "Se está viendo ya en consulta", asegura. En cuanto a los cigarrillos electrónicos, advierte de que son una puerta de entrada al tabaco convencional y que los saborizantes que contienen, aunque atractivos para los jóvenes, tienen efectos desconocidos a largo plazo.

A los comerciantes les toda pedir el DNI ante la duda de si quien compra un vapeador o una bebida energética es menor de edad
Más allá de las sustancias: videojuegos y redes sociales
Una de las novedades destacadas de la ley es que también aborda por primera vez las adicciones sin sustancia, como la ludopatía o el uso problemático de videojuegos. La normativa establece un marco para desarrollar programas de formación y sensibilización dirigidos tanto a los menores como a sus familias.
La psicóloga María Carou señala que, aunque los jóvenes son nativos digitales, “no saben hacerlo bien” en términos de seguridad y autocontrol. “Los padres tenemos muchas dificultades también para saber hasta dónde, dónde están, a dónde llegan”, reconoce. Alerta de que las situaciones de riesgo en la red son reales y pueden derivar en “delitos graves”. Explica que en consulta, madres y padres aseguran que los menores no tienen móvil "pero resulta que están con la Play Station o en Youtube", sin control "ni de contenido, ni de calidad". "No sabemos hacerlo, no sabemos qué hacer", subraya Carou.
Aunque no busca ser únicamente punitiva, la ley sí que contempla sanciones tanto para los menores que se la saltan como para los adultos que eluden esa responsabilidad a la que apelan los expertos y por ejemplo, incitan o suministran productos prohibidos a quien no tiene cumplidos los 18 años. Hasta los 3.000 euros puede llegar la multa para los menores reincidentes. Sin embargo, las sanciones pueden ser sustituidas por la participación en programas preventivos o trabajos en beneficio de la comunidad."La sanción en si misma no es educativa, preferimos que aprenda las consecuencias que tiene ese consumo". El foco, insiste Fraga Ares, está en la sensibilización y la prevención, en un esfuerzo que implica a toda la sociedad. Para los que se resistan de forma reiterada la ley contempla multas de hasta 600.000 euros.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




