Angrois y la huella psicológica de las grandes tragedias: las señales que no hay que ignorar
Desde la comunicación de malas noticias hasta el apoyo a los equipos de rescate, los expertos explican las claves de la intervención psicológica en momentos críticos

Los psicólogos de Galicia nos cuentan cómo se actúa ante una emergencia como el descarrilamiento de Adamuz
Santiago - Publicado el
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Cuando ocurre una gran catástrofe, la atención se centra en el rescate de supervivientes y la recuperación de las víctimas. Sin embargo, existe una intervención paralela y silenciosa que resulta crucial: la de los psicólogos de emergencias. Su labor no comienza en el "momento cero", sino cuando son activados por el 112. Así lo explica Mari Carmen González Hermo, vicesecretaria del Colegio Oficial de Psicología de Galicia y miembro del grupo de intervención en catástrofes, quien señala que uno de sus roles es asesorar sobre cómo comunicar malas noticias y dar apoyo a quienes las reciben.

Un agente de la Guardia Civil toma fotografías para la búsqueda de evidencias que puedan servir para la identificación de víctimas e investigación del accidente de trenes cerca de Adamuz
La atención en las primeras horas
En los momentos iniciales tras el suceso, la intervención se enfoca en la atención en crisis. El objetivo es manejar situaciones como crisis de ansiedad o el estado de shock que pueden sufrir tanto víctimas como familiares y testigos. Según González Hermo, una tarea fundamental es "facilitar que los canales de comunicación o de atención de las personas estén lo más funcionales posibles para que puedan recibir bien la información". Posteriormente, se trabaja para que las familias "reactiven sus mecanismos de afrontamiento y sus mecanismos de cuidado ante una situación así".
No se puede quitar el dolor, pero sí que puedan seguir con su vida"
Psicóloga de emergencias
El trabajo de los psicólogos de emergencias se centra en el momento agudo de la crisis, buscando que el acontecimiento deje las menores secuelas posibles. La experta aclara que el objetivo no es eliminar el sufrimiento, pues como ella misma afirma, "no se puede quitar el dolor, pero sí que puedan seguir con su vida". Una vez superada la fase de emergencia, las personas que necesiten continuar con la atención para su salud mental deben acudir a los canales habituales del sistema sanitario.

Captura Imágenes de la búsqueda de evidencias que puedan servir para la identificación de víctimas e investigación del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba)
El duelo y el impacto mediático
El proceso de duelo en una catástrofe tiene particularidades. Maricarmen González Hermo explica que cuestiones administrativas o judiciales pueden impedir que las personas inicien su duelo de la misma forma que en otras pérdidas. A esto se suma la exposición mediática, que puede ser perjudicial. La psicóloga advierte que "hay personas que hablan sin ningún pudor, en tonos que pueden hacer daño", por lo que recomienda a los afectados "cuidarse de las redes sociales" y atender únicamente a la información oficial que les resulte útil.
Cuidar a los que cuidan
La dureza de estas situaciones también afecta a los equipos de emergencia. González Hermo señala que cada vez hay más conciencia sobre la necesidad de ofrecerles apoyo. Aunque están preparados, unos días después de la intervención se realizan puestas en común para analizar lo ocurrido, extraer lecciones aprendidas y, a nivel personal, procesar el impacto emocional. Estas prácticas de autocuidado se incluyen cada vez más en la formación de los profesionales que intervienen en emergencias.
Una cosa es la tristeza y otra cosa es cuando ya esto me está interrumpiendo mi vida cotidiana"
Psicóloga de emergencias
Finalmente, la experta detalla las señales de alarma que indican la necesidad de buscar ayuda profesional. Es normal que tras un hecho tan grave la persona se sienta "revuelta", duerma mal, pierda el apetito o se aísle durante un tiempo. La señal de alerta surge "cuando se extiende mucho en el tiempo" o si estos síntomas aparecen mucho después e impiden llevar una vida normal. González Hermo establece una clara diferencia: "Una cosa es la tristeza, que tiene principio y tiene fin, y otra cosa es cuando ya esto me está interrumpiendo mi vida cotidiana", afectando al trabajo o a las relaciones personales.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



