Las investigaciones revelan una "particular violencia" en el asesinato de Francisca Cadenas
El pequeño de los González, Julián, sigue argumentando que su hermano no participó, pero el relato no parece "acomodable al resultado de las diligencias"

Badajoz - Publicado el - Actualizado
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El auto del juez que investiga la muerte de Francisca Cadenas en Hornachos (Badajoz) ha revelado nuevos y escabrosos detalles del crimen. El magistrado describe una “particular violencia” ejercida contra la víctima, cuyo cuerpo fue encontrado desmembrado, sin la ropa inferior y con elementos de retención como bridas y una mordaza. El crimen se habría producido en el mismo lugar donde permaneció el cadáver durante años, a escasos metros de la casa de Francisca.
LA AUTOPSIA
El primer informe preliminar de la autopsia detalla una multitud de lesiones traumáticas que causaron la muerte. Entre ellas, el documento enumera un traumatismo craneal con fractura de la bóveda del cráneo, un traumatismo complejo craneofacial con destrucción del macizo facial, fractura del hueso hioides y fracturas costales bilaterales.
Esta concatenación de lesiones lleva al forense a concluir que se trató de una “muerte violenta con mecánica que asegura la indefensión de la fallecida”. Además, el cadáver presentaba bridas en las muñecas y una mordaza. El juez señala en el auto que para provocar tales daños se tuvieron que emplear objetos aún no identificados y que podrían no haber sido destruidos por los sospechosos.
Las versiones contradictorias de los acusados
Por estos hechos permanecen en prisión los hermanos Julián y Manuel González. Julián ha confesado que la mató de “un golpe” mientras estaba bajo los efectos de las drogas y que actuó solo de forma súbita. Sin embargo, la juez considera que “su relato no resulta acomodable al resultado de las diligencias”, por lo que no le concede credibilidad.
Por su parte, Manuel niega su implicación, pero las escuchas telefónicas recogidas en la investigación revelan que conocía detalles del momento de la muerte. El auto destaca que Manuel “llega a realizar afirmaciones sobre partes íntimas de Francisca”, lo que para el juez implica que no es totalmente ajeno a los hechos. De hecho, no se descarta que la muerte se produjera tras su llegada a la casa.
Destrucción de pruebas y riesgo de fuga
El auto judicial también confirma que, una vez que supieron que eran investigados, los hermanos destruyeron y tiraron sus teléfonos móviles el pasado 7 de marzo. Los terminales han sido recuperados de la basura, pero presentan un “alto nivel de deterioro”. Ambos acusados se acogieron a su derecho a no declarar y rechazaron el derecho a la última palabra.
El juez ha decretado prisión preventiva para ambos por un presunto delito de asesinato y otro contra la libertad, argumentando la necesidad de evitar la ocultación, alteración y destrucción de fuentes de prueba. Además, considera que existe riesgo de fuga y que todavía hay elementos clave por descubrir, como el lugar exacto del domicilio donde ocurrieron los hechos.
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