Dos amigos peregrinan desde Extremadura a Roma en una aventura que culminó con la visita al papa Francisco: "Para nosotros fue el mejor regalo"

Jesús Monja y Jesús Pino partieron de Guadalupe y recorrieron 2.600 kilómetros en cuatro meses

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Miriam Garriga

Badajoz - Publicado el

2 min lectura10:43 min escucha

Hace casi tres años, los toledanos Jesús Monja y Jesús Pino iniciaron una aventura que parecía imposible: caminar más de 2.600 kilómetros desde el monasterio de Guadalupe hasta Roma. Durante cuatro meses, atravesaron pueblos, ciudades y países, enfrentándose a imprevistos y viviendo momentos inolvidables. Ahora, comparten su experiencia en el libro "De Guadalupe a Roma pasando por Oropesa", cuyos beneficios se destinarán a la obra social del Hospital Universitario San Rafael de Madrid.

El origen de un sueño

La idea surgió dos años antes de la partida, en 2022. A Jesús Pino le faltaba poco para jubilarse y Jesús Monja, militar en la reserva, ya rondaba la idea de peregrinar a Roma. "Se lo propuse pensando que lo aceptaría porque sé que es también caminante", explica Monja. La respuesta fue un sí inmediato.

La elección de Guadalupe como punto de partida fue propuesta por Monja, un "acierto tremendo" según Pino. Este último tiene un vínculo especial con el monasterio, a donde ha peregrinado en numerosas ocasiones desde Oropesa, incluyendo su propia luna de miel. "Guadalupe tiene esa anomalía de ser tan extremeño, pero pertenece a la diócesis de Toledo, o sea, que de alguna manera seguíamos en Toledo", añade.

La bondad humana en el camino

Si algo ha marcado a los dos peregrinos, ha sido la amabilidad de la gente que encontraron. Recuerdan cómo personas desconocidas se ofrecieron a llevar sus mochilas o les brindaron ayuda de forma espontánea. En Italia, una zapatera les regaló fruta y agua fresca, y en Francia, una joven argelina les preparó una perola de macarrones al ver que todo estaba cerrado. "Esos gestos de espontaneidad y amabilidad nos llegaron mucho al corazón", comenta Monja.

Es reconciliarte con el género humano"

Jesús Monja

Peregrino

Para Pino, la experiencia supone "reconciliarte con el género humano". Frente a la dura realidad que a veces se impone, descubrieron que "predomina con muchísima diferencia la gente buena". Además, la travesía les demostró que "si quieres algo y lo persigues con humildad, lo puedes conseguir", una reflexión que a día de hoy le sigue pareciendo sorprendente.

El broche de oro: un encuentro con el Papa

La sorpresa final del viaje fue poder saludar al papa Francisco en Roma, algo que no entraba en sus planes iniciales. "Si ya lo de ir a Roma era una locura, ¿cómo íbamos a pensar que íbamos a poder saludar al papa?", admite Pino

Simplemente nos sonrió, y eso para nosotros fue el mejor regalo"

Jesús Pino

Peregrino

El encuentro fue muy breve. Aprovecharon para decirle que venían "peregrinando desde Guadalupe" y le pidieron que bendijera el rosario con el que habían rezado durante el camino. El Papa lo tomó en sus manos, lo bendijo y, sin mediar palabra, "simplemente nos sonrió, y eso para nosotros fue el mejor regalo", relata Monja.

Con la perspectiva del tiempo, ambos definen el viaje como "un sueño cumplido". Una experiencia que, según Monja, "nos ha marcado hasta ahora y nos va a marcar en nuestra vida". Confiesa que no hay día en que no sigan pensando en todo lo que vivieron durante su peregrinación a Roma.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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