SEMANA SANTA
Córdoba dibuja un Domingo de Ramos pleno con todas sus hermandades en la calle
La Entrada Triunfal abrió una jornada que se vivió con mucha intensidad con las hermandades de las Penas, El Huerto, el Rescatado, la Vera Cruz, la Esperanza y el Amor

Domingo de Ramos
Córdoba - Publicado el
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Córdoba dio este domingo la bienvenida a su Semana Santa con una jornada luminosa, de esas que se quedaron prendidas en la memoria colectiva. La ciudad esperó con los brazos abiertos a sus cofradías y respondió como solo sabe hacerlo: llenando las calles, mirando al cielo con gratitud y dejándose llevar por ese pellizco que solo entiende quien vive estos días desde dentro. El Domingo de Ramos lució espléndido, con un sol radiante y el aroma a palma y azahar acompañando cada paso.
La mañana arrancó con la Hermandad de la Entrada Triunfal, que volvió a abrir las puertas de la Semana Santa cordobesa con su recorrido lleno de vida. “La Borriquita” puso en la calle la alegría de los más pequeños, protagonistas indiscutibles. Palmas en alto, sonrisas nerviosas y esa ilusión contagiosa marcaron un cortejo que avanzó arropado por una ciudad que llevaba demasiado tiempo esperando este momento. La imagen de Jesús entrando en Jerusalén dejó estampas de ternura en una mañana que supo a reencuentro.
Por la tarde, Córdoba se entregó por completo. Desde Santiago, la Hermandad de las Penas ofreció uno de los momentos más íntimos y sobrecogedores del día. El discurrir del Cristo estuvo acompañado por saetas que rompieron el aire y se clavaron en el alma, de esas que obligaron a parar, a escuchar en silencio y a sentir. Fue uno de esos instantes que no se explican, que simplemente se viven.
El Huerto volvió a emocionar con la elegancia de su misterio y la sensibilidad de cada chicotá, en una tarde que fluyó con naturalidad. El Rescatado, fiel a su historia, congregó a miles de devotos que lo esperaron con respeto y promesas, confirmando una vez más la magnitud de su devoción en la ciudad.
La Vera Cruz aportó ese poso de tradición que siempre suma, mientras que la Esperanza firmó uno de los pasajes más especiales de la jornada. Su regreso dejó imágenes de pura ‘gitanería’, con un palio que se meció con arte y compás, arrancando oles y suspiros en cada revirá. Fue ese momento en el que la cofradía se gustó y la ciudad respondió, en perfecta sintonía.
El broche lo puso el Amor, que cerró el Domingo de Ramos con solemnidad y belleza. El dorado acabado de su paso brilló con fuerza en la noche cordobesa, poniendo un punto de elegancia a una jornada que ya era inolvidable. Córdoba vivió así un inicio de Semana Santa a la altura de lo que soñaba.
Porque no era un día más: era el día en el que la ciudad volvió a encontrarse con sus cofradías. Y eso, se notó en cada rincón.



