Un estudio revela las claves para proteger la provincia de Valencia y el Barranco del Poyo de futuras barrancadas
El experto Eduardo Rojas detalla en COPE Más Valencia las actuaciones integrales necesarias, desde desvíos hidrológicos hasta un nuevo modelo de urbanismo metropolitano

Conoce las claves, desgranadas hoy en Mediodía Cope Más Valencia
Valencia - Publicado el
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El tiempo transcurrido desde la tragedia de la dana de 2024 no ha mermado la necesidad de actuar sobre los puntos más vulnerables del territorio valenciano. El Barranco del Poyo, protagonista de graves inundaciones, se encuentra en el centro del debate, con un estudio que plantea nuevas actuaciones para evitar que un desastre similar se repita. El profesor Eduardo Rojas, coordinador de dicho estudio, ha desgranado en el programa Mediodía Cope Más Valencia las claves de una propuesta que busca ser integral y transformar la gestión territorial.
Un barranco complejo por naturaleza y por la acción humana
Eduardo Rojas ha explicado que el Barranco del Poyo es “un barranco complicado por varias razones”. A diferencia de otras cuencas, carece de una parte alta extensa donde realizar actuaciones forestales, y su suelo, con horizontes arcillosos, es “prácticamente impermeable”. Esta característica, sumada a la sequía estival, provoca que el terreno no absorba lluvias torrenciales como las de la pasada dana, cuya alineación de tormentas afectó directamente a esta cuenca y a la del Magro.
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La intervención humana ha agravado el problema. El profesor recuerda que, según escritos de hace más de dos siglos, el barranco desembocaba en el Turia, pero fue desviado “de una forma caótica a través de campos”. Además, la proliferación de superficies selladas como zonas urbanas, polígonos industriales y plataformas logísticas en la cuenca media y alta acelera la escorrentía del agua hacia el cauce.
Los picos llegaron a niveles de unas 25 veces el caudal medio del Ebro”
Coordinador del estudio
El resultado ha sido un flujo de agua sin precedentes. “El flujo de agua ha sido impresionante, pero sobre todo, han sido los picos”, ha afirmado Rojas, quien ha aportado un dato revelador: “Los picos llegaron a niveles de unas 25 veces el caudal medio del Ebro”. Esta magnitud evidencia la peligrosidad de un barranco afectado no solo por su condición natural, sino también por las infraestructuras y la urbanización.

Barranco del Poyo durante la dana
Una estrategia integral más allá de las obras hidráulicas
La propuesta del estudio coordinado por Rojas va más allá de la hidrología y apuesta por un enfoque territorial. Se plantea la necesidad de crear una infraestructura verde metropolitana que sirva como herramienta de contención. Para ello, es clave que estas zonas verdes “estén en bajo, y cuando se pueda, fuera de las poblaciones, incluso utilizar la agricultura” para que puedan absorber el agua que los cauces no son capaces de evacuar.
Hay que repensar esas infraestructuras, cómo las hacemos para que sean más permeables”
Coordinador del estudio
Un punto crítico son las grandes infraestructuras que cruzan los barrancos “en ángulo recto, que es la peor de las situaciones”. Rojas ha señalado que sin la existencia de la Pista de Silla, por ejemplo, los daños de la riada del 57 hubieran sido mucho menores. Por ello, insiste: “Hay que repensar esas infraestructuras, cómo las hacemos para que sean más permeables”, y propone elevarlas en los cruces con los cauces, como la V-31.
La solución también contempla un cambio en el uso agrícola. El experto sugiere que en zonas como la que se podría habilitar al sur de Paiporta, se podría pasar de cultivos de cítricos abandonados a plantaciones de arroz. Esto cumpliría una doble función: dar una salida a un cultivo con demanda y crear “un aliviadero en caso de una venida de agua”.
Hacia un nuevo urbanismo y una gestión coordinada
A medio plazo, el estudio propone aprovechar la reconstrucción en las zonas más afectadas para impulsar un cambio en el modelo de urbanismo. Se trataría de sustituir las construcciones obsoletas de la posguerra por edificaciones en altura que liberen espacio en superficie, mejoren la calidad de vida y permitan una mayor permeabilidad del suelo. “La dana puede permitir en las zonas más afectadas y con más riesgo empezar a hacer ese cambio que tenemos que hacer de todas maneras”, ha señalado Rojas.

Dos mujeres observan las obras en el Barranco del Poyo
En el ámbito hidrológico, el plan incluye actuaciones de restauración hidrológico-forestal en la reducida superficie boscosa de la cuenca y aprovechar el plan de Quart para crear lagunas y zonas de uso público. También es fundamental un diseño que evite la confluencia simultánea de los picos de caudal de los distintos barrancos. Se prevén desvíos en La Saleta y Paiporta, y se plantea actuar sobre el barranco de Picassent para evitar futuros problemas.
Finalmente, se busca mejorar el desagüe en La Albufera. Una evacuación más rápida del agua no solo aliviaría la presión en los barrancos, sino que también podría reducir la sedimentación en el lago. Según Rojas, una potente entrada de agua con las compuertas abiertas podría “erosionar una parte de lo que se ha sedimentando entre una inundación y la otra”.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




