¿Quién es el responsable de la caótica plaga de cables en las fachadas en Barcelona?

El Ayuntamiento anuncia un endurecimiento de la normativa mientras los instaladores denuncian años de descontrol

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Entrevista a Raúl Rodríguez, director general de Fegicat

Yolanda Bernal

Barcelona - Publicado el

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La imagen se ha convertido en una constante en el paisaje urbano de Barcelona:  fachadas cubiertas por una maraña de cables que se superponen sin orden ni concierto. Este amasijo de cableado, principalmente de fibra óptica, no solo supone un evidente problema estético, sino que también plantea serias dudas sobre la seguridad y la correcta gestión de las infraestructuras. 

Ante esta situación, el Ayuntamiento de Barcelona ha decidido tomar cartas en el asunto y acaba de publicar una guía de buenas prácticas para operadores e instaladores, un primer paso mientras prepara una normativa más estricta. Sin embargo, para los profesionales del sector, esta medida llega tarde y es insuficiente. Así lo considera Raúl Rodríguez, director general de FEGICAT, la Federación de Gremios de instaladores de Cataluña, quien lleva años denunciando un descontrol que amenaza con convertir la ciudad en un "batiburrillo" de cables.

El origen de una jungla de cables

Pero, ¿quién es el responsable de esta caótica situación? Rodríguez apunta directamente a las grandes operadoras de fibra óptica y a las empresas que subcontratan. Según explica, la instalación del cableado se realiza "de la manera más fácil posible y, a menudo, sin tener la autorización de nadie". En lugar de utilizar las Infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones (ICT), que son las canalizaciones reglamentarias y obligatorias existentes en los edificios para este fin, los operarios optan por la vía rápida: tender el cable por la fachada.

OBRAS

Obras de instalación de fibra óptica

Este modo de proceder ignora por completo el reglamento de ICT, en vigor desde hace años, que obliga a que todas las instalaciones de telecomunicaciones, incluida la fibra óptica, discurran por estas canalizaciones internas. "Ya existe un reglamento que habla de la infraestructura que debe tener una instalación de telecomunicaciones", insiste Rodríguez. Desde FEGICAT llevan denunciando esta situación desde el año 2014, advirtiendo sobre las consecuencias de unas prácticas que no solo afean la ciudad, sino que también generan un riesgo para la seguridad de los ciudadanos.

El impacto visual que se está produciendo en Barcelona como consecuencia de estas instalaciones es increíble"

El problema se agrava con el tiempo, ya que, como denuncia el director general de FEGICAT, "el impacto visual que se está produciendo en Barcelona como consecuencia de estas instalaciones es increíble". Además, estas instalaciones desordenadas representan "un elemento que afecta a la seguridad de las personas". La federación de instaladores ha insistido durante casi una década en la necesidad de ordenar un sistema que, lejos de mejorar, ha ido a peor con el despliegue masivo de la fibra.

Acumulación sin fin: el viejo cableado nunca se retira

Otro de los factores que contribuye al caos visual es que los cables antiguos no se retiran. Cuando un operador realiza una nueva instalación, simplemente añade un nuevo cable a la maraña existente. "Al operador no le interesa invertir recursos en desconectar otro cable, de otra compañía o incluso suyo", señala Rodríguez. Este comportamiento provoca una acumulación constante, donde los cables nuevos se suman a los viejos, algunos de los cuales llevan décadas en desuso, creando un laberinto de cableado obsoleto que dificulta enormemente identificar qué servicio corresponde a cada línea.

Esta situación, según el experto, recuerda a "paisajes urbanos de otras partes del mundo que no tienen un orden". Desde FEGICAT se muestran dispuestos a colaborar con la administración para "ordenar esta situación", que se ha convertido en una de las principales fuentes de contaminación visual en la capital catalana y otras ciudades. La solución pasa por un cambio radical en la forma en que las operadoras afrontan el despliegue de sus redes.

obras

Instalación de fibra óptica

El poder de los vecinos y la espera de una nueva ordenanza

A pesar de la complejidad del problema, existen vías para solucionarlo, aunque para ello se necesita más que buenas intenciones. Raúl Rodríguez es tajante al respecto y considera que la guía recién publicada por el consistorio es un gesto insuficiente. "Una guía de aplicación práctica no cambiará las cosas", afirma, argumentando que no tiene el poder de revertir las miles de instalaciones ya ejecutadas de manera irregular. Para él, la única solución real pasa por una modificación normativa y una ordenanza mucho más restrictiva que obligue a cumplir la ley.

Una guía de aplicación práctica no cambiará las cosas"

En este escenario, los vecinos y las comunidades de propietarios tienen un papel fundamental. Rodríguez aclara que una comunidad tiene pleno derecho a negarse a que los cables se instalen en su fachada. "En el caso de una comunidad de vecinos, se puede indicar perfectamente al operador que es el encargado de hacer este tipo de instalación que pase el cableado a través de su infraestructura común de telecomunicaciones", explica. Si la comunidad se niega a la instalación en la fachada, "el operador no tendrá otro remedio que instalar la fibra a través del canal que se debe utilizar".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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