El Señor de Badajoz estrena costaleros propios por primera vez en 36 años
La Hermandad de la Espina pone fin a su histórica vinculación con la Asociación de Costaleros San José e inicia una nueva etapa con importantes cambios
Badajoz - Publicado el
2 min lectura
La Pontificia Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Espina y María Santísima de la Amargura afronta un Martes Santo histórico. Tras la decisión adoptada el pasado mes de noviembre, la cofradía ha puesto fin a su vinculación de treinta y seis años con la Asociación de Costaleros y Capataces San José. Este año, por primera vez, sus sagrados titulares serán portados por sus propios hermanos costaleros, iniciando así una nueva etapa en su historia procesional.
Una cofradía de gran arraigo en Badajoz
Fundada en 1773 en torno a la reliquia de la Santa Espina que custodian las Hermanas Clarisas Descalzas, la hermandad rinde culto al Cristo más venerado de la ciudad. Un año después de su erección, en 1774, el Papa Clemente XIV le concedió una Santa Bula que otorgaba indulgencia plenaria a quienes visitaran su iglesia el 4 de mayo.
La cofradía fue refundada en 1939 por un grupo de señoras, momento en el que se incorporó la imagen de María Santísima de la Amargura. Inicialmente conocida como “la del Silencio” por la seriedad de su cortejo en Jueves Santo, la hermandad creció rápidamente en hermanos y patrimonio.
Un Martes Santo de novedades
Este año no solo marca un hito por el cambio en los costaleros. Desde octubre de 2023, la hermandad permite que las mujeres puedan acompañar a los titulares en la procesión y que los hombres puedan formar parte de su Junta de Gobierno, que hasta entonces estaba compuesta únicamente por mujeres.
La salida de los dos pasos está prevista para las 21:00 horas del Convento de las Descalzas, con un cortejo de unos 350 nazarenos. El recorrido incluye lugares emblemáticos como la Plaza de la Soledad, donde interviene el Coro Voces Corales de Badajoz, y la Plaza de España, donde realiza la carrera oficial antes de regresar a su templo.
Joyas del patrimonio imaginero
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Espina es una talla anónima del siglo XVII que llevan 30 costaleros. Restaurada en 2001, destaca por su gran realismo y profunda mirada, además de poseer varias túnicas de gran valor, como la que le regaló la reina Isabel II en 1866 o una bordada en oro por las monjas Trinitarias en 1956.
María Santísima de la Amargura, portada por 35 costaleros, es una talla anónima de los siglos XVII-XVIII de belleza contenida y enigmática. Entre sus enseres destaca una saya del siglo XVI, bordada en oro y sedas por los monjes del Monasterio de Guadalupe, y un manto de terciopelo granate diseñado por Antonio Juez y bordado por las camareras de la cofradía.
Más allá de la procesión, la hermandad mantiene un firme compromiso social a lo largo del año. A través de su Obra Social, colabora con comedores sociales, bancos de alimentos, asociaciones como Aprosuba y concede becas para seminaristas, adaptando su apoyo a las necesidades de la comunidad.



