Qué hacer si una planta se quema por las heladas
Claves para reconocer los daños del frío y favorecer la recuperación vegetal

Qué hacer si una planta se quema por las heladas
Barcelona - Publicado el
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Las heladas pueden provocar daños severos en las plantas, especialmente cuando el descenso de temperaturas es brusco. Cuando una planta se quema por el frío, no siempre significa que esté muerta, pero sí que ha sufrido un estrés importante que requiere atención adecuada.
El primer paso es reconocer los signos del daño por helada. Las hojas suelen aparecer negras, marrones o con aspecto acuoso, perdiendo firmeza. En muchos casos, el daño no se manifiesta de inmediato, sino horas después, cuando los tejidos congelados se deterioran.
Uno de los errores más frecuentes es podar la planta justo después de la helada. Aunque resulte tentador eliminar las partes dañadas, no es lo más aconsejable. Los restos quemados actúan como una barrera protectora natural frente a nuevas bajadas de temperatura. Lo ideal es esperar a que el riesgo de heladas haya pasado.
En cuanto al riego, es fundamental ser prudente. Nunca se debe regar una planta mientras el suelo está congelado. El exceso de agua en estas condiciones puede causar daños irreversibles en las raíces. Una vez el terreno se descongela, el riego debe retomarse de forma suave y controlada.
Es importante evaluar si la planta sigue viva. Aunque el aspecto exterior sea muy negativo, las raíces pueden estar sanas. Un método simple consiste en raspar ligeramente el tallo: si aparece color verde bajo la corteza, la planta tiene posibilidades de recuperarse.
Cuando las temperaturas se estabilizan, llega el momento de realizar una poda cuidadosa. Se deben eliminar solo las partes claramente muertas, usando herramientas limpias y desinfectadas. Esta poda favorece el rebrote y el fortalecimiento de la planta.
Tras una helada, la planta necesita recuperarse del estrés. Aportar materia orgánica al suelo ayuda a mejorar su estructura y actividad biológica. No obstante, no es recomendable aplicar fertilizantes químicos fuertes de inmediato, ya que podrían debilitar aún más el sistema vegetal.
La prevención juega un papel clave. Anticiparse a las heladas permite reducir considerablemente los daños. Proteger las plantas con mantas térmicas, telas transpirables o acolchados, resguardar las macetas y evitar zonas expuestas al viento son acciones muy eficaces.
Cuando una planta se quema por las heladas, la paciencia es esencial. Con observación, cuidados adecuados y tiempo, muchas plantas logran recuperarse y volver a brotar. El frío no siempre es una sentencia definitiva, y una respuesta correcta puede marcar la diferencia entre perder una planta o verla renacer con fuerza.



