"El Gobierno critica la guerra de Trump, pero se resiste a adoptar medidas para paliar sus efectos en el bolsillo de los españoles"

El director de 'Herrera en COPE' analiza la actualidad que marca la jornada de este miércoles

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Señoras, señores, me alegro. Buenos días. Bienvenidos a las 8 de la mañana, a las 7 en Canarias, de este miércoles 11 de marzo del 2026. Ayer, fíjense, hablábamos con Sonsoles Ónega de su padre Fernando, ese grandioso periodista y amigo recientemente fallecido. Hoy despedimos a otra leyenda del periodismo y del columnismo español, a Raúl del Pozo. Lo calificaría de irrepetible y de imprescindible. Era a la vez una buena persona y un canalla, un niño de pueblo, un tahúr de las noches de Madrid.

Era una de esas personas que se bebió la vida sin dejarse una sola gota en la copa. Todos tenemos alguna anécdota con Raúl, siempre incisivo, sonriente, magistral en todo momento. A las 10 de la mañana hablaremos de él, le recordaremos. Él había empezado a marcharse hacía tiempo cuando falleció su adorada Natalia y hoy la muerte habrá reunido en ese paraíso que merecen las personas buenas. Bueno, vamos a ver.

Hay cosas que no cambian, con lo que es muy fácil acertar. El Gobierno ha cumplido los pronósticos y de momento no hay ayudas económicas para los españoles en relación a la guerra de Próximo Oriente. Nada, tranquilos, estamos haciendo caja y cuando ya tengamos caja con la cuenta de la inflación pues ya veremos qué ayudita damos. Montamos además una ronda de encuentros con los partidos, incluido Vox, y a ver si de ahí sale algo. El cuento de siempre, no cambian.

El de la guerra en sí mismo no hay mucha novedad, porque Estados Unidos e Israel siguen bombardeando objetivos en Irán. Toda la atención está puesta en el estrecho de Ormuz. Ya saben ustedes, es el punto estratégico de la zona. Estados Unidos ha informado que ha hundido 16 buques iraníes de los que supuestamente estaban desplegando minas en ese estrecho para cargarse los barcos que pasaran por ahí.

Y también se ha complicado mucho la situación en el Líbano, donde los ataques israelíes han complicado mucho la vida a los que pueblan ese lugar. En los mercados, ¿qué? Porque ayer había calma. Ayer los mercados subieron con aquellas palabras balsámicas de Trump, ¿se acuerdan? Esto va a durar poco y, como daba la sensación de que los mercados lo que necesitaban era escuchar algo, se agarraron a eso y los mercados subieron.

Digamos que por ahora sigue la calma. ¿Y a qué debemos estar atentos en las próximas horas? Pues a las pistas que lleguen desde Washington sobre la duración de la guerra. Por supuesto, a cómo vayan las cosas en el estrecho de Ormuz y también a los ataques de Irán a los países vecinos. Especial atención a Turquía, a las infraestructuras civiles de los países del Golfo y a las desaladoras.

En el Golfo, como saben ustedes, en aquellos desiertos mucha agua no hay. El agua que hay se consigue gracias a las desaladoras que existen en todos los Emiratos Árabes. Si tú bombardeas una de esas desaladoras dejas a la gente sin agua y eso es realmente complicado. Bueno, hoy, como ya le he contado a las 7 y le ha contado Jorge a las 6, se produce un curioso fenómeno.

Porque la gran mayoría de medios lleva como primera noticia una crisis en el seno de la Unión Europea por las diferentes posturas en torno a la guerra de Irán. Hay dos diarios internacionales de referencia en Europa que son el Financial Times y Politico que apenas se refieren al asunto. O algunos medios europeos no se enteran o somos los españoles los que tenemos un enfoque distorsionado por ese factor tóxico que se llama Pedro Sánchez.

Que no solo ha dividido a los españoles, ha desafiado a Trump, se ha considerado su némesis, se construye el personaje. Ahora también quiere reventar los consensos europeos en los momentos en los que los consensos europeos resultan más necesarios. Sánchez es lo más parecido a aquel personaje de Astérix que era Perfectus Detritus, el que sembraba la cizaña por donde pasaba. El tío es exactamente igual, es clavado.

Ya saben ustedes que Ursula von der Leyen hace un par de días dijo unas cosas interesantes. Dijo que Europa tenía que adaptarse a un nuevo orden mundial en el que ya no se respetan las reglas. Cuidado, no dijo que hubiera que acabar con el orden mundial ni nada parecido. No, no. Dijo que había que adaptarse a la realidad.

Fíjense que además eran compiyoguis Sánchez y Ursula. Pedro presumía mucho de su influencia en Bruselas gracias a Ursula, que nos miraba con ojitos y tal. No dijo ninguna barbaridad Von der Leyen. Partía del deseo de que en el mundo siga habiendo reglas. Lo que pasa es que hay que ser conscientes de que esas reglas ya no se cumplen.

Y que no podemos estar como guardianes de un orden que ya no existe. Eso ha cambiado. Hay que adaptarse a un nuevo orden mundial. Ayer el presidente del Consejo Europeo, que es el socialista António Costa, se mostró más comprometido con la defensa del viejo orden. También la cuentista esta de Ribera, la vicepresidenta que Sánchez colocó.

El regalito que le dejó Sánchez a Von der Leyen. Salió disciplinada a criticar las posiciones de la presidenta y Sánchez ha excitado a sus eurodiputados para que critiquen mucho a Von der Leyen. El gran escriba de La Moncloa, que es Carlos Cué en El País, dice que Pedro Sánchez lleva días llamando por teléfono a dirigentes europeos.

Para tratar de liderar en la cumbre europea de la próxima semana un grupo de países dispuestos a criticar a Estados Unidos, pero hasta ahora eso no ha pasado. Él se está trabajando a pulso el protagonismo en esa reunión. Hoy va a participar en una cumbre preparatoria del próximo Consejo Europeo.

Si recuerdan, hace unas semanas nuestro pendenciero sujeto montó otro follón en la política comunitaria por no haber asistido a una cumbre similar que se celebraba entonces. Ahora sí que se celebra hoy. Bueno, no se llegó a saber nunca si no asistió porque no quiso o porque no le llamaron.

El Gobierno critica la guerra de Trump pero se resiste a adoptar medidas para paliar sus efectos en el bolsillo de los españoles, como saben. Por ejemplo, Portugal ya ha aprobado una rebaja fiscal. Ayer Juan Roig, el hombre que envenena los sueños de Ione Belarra y de Irene Montero, ya se pronunció a favor de la rebaja del IVA de los alimentos.

Pero el Gobierno prefiere esperar. Siguen cayendo muchos euros en las arcas públicas y primero recauda nuestro dinero y luego, ya si acaso, lo reparte en una paguita o en una subvención. Ayer, por ejemplo, aprobó una partida de casi 100 millones para defensa. ¿Para qué? Buena pregunta.

Necesidades ineludibles y se quedan tan anchos. Además, el último relato consiste —lo dijo ayer la portavoz del Gobierno— en que cuando usted vaya a la gasolinera y vea el combustible rondando los 2 euros tiene que cerrar los ojos, apretar los puñitos y decir en voz bajita: “No a la guerra, no a la guerra, no a la guerra”.

A ver si así por ensalmo baja el precio del surtidor. Escuchen a esta tipa.

Vuelve Carlos Herrera: Hay gente simple, muy simple. Esta tía es simple, pero como el mecanismo de un botijo que tiene un agujero gordo y uno más chiquitito. Simple. Simpleza y la simpleza con maldad. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?

O sea, la mejor medida es decir “no a la guerra”. Eso es lo que a usted le va a solucionar la pataleta económica. ¿Que esta gente suprima alguno de los impuestos de la factura de la luz o aplique un descuento al carburante? No, no. Que usted diga no a la guerra.

Bueno, pues ante eso, ¿qué quieren que les diga?

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