Las consecuencias del apagón de más de tres horas en Santovenia de Pisuerga (Valladolid) para una hostelera: "De locura"
La propietaria del Fijo's Bar en Santovenia de Pisuerga relata cómo el corte de luz les impidió atender clientes y coger reservas

Las consecuencias del apagón de más de tres horas en un bar de Santovenia de Pisuerga (Valladolid)
Valladolid - Publicado el - Actualizado
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Unos trabajos de Adif han provocado un apagón de más de tres horas en Santovenia de Pisuerga (Valladolid), afectando a unos 3.000 vecinos y a negocios locales. Uno de los perjudicados ha sido el bar Fijo’s, cuya propietaria, Laura, ha calificado la situación de “locura” que les ha causado un “estropicio muy, muy grande”.
Una tarde caótica y sin ingresos
El corte de luz se produjo a las cinco menos cuarto de la tarde y no se restableció en la zona del polígono hasta pasadas las ocho y veinte. “No pudimos recoger toda la vajilla de las comidas”, explica Laura en COPE, lo que se sumó a no poder atender a los clientes de la tarde, como los transportistas que acuden los miércoles.
Nos hizo un estropicio muy, muy grande"
Propietaria del bar Fijo´s de Santovenia de Pisuerga (Valladolid)
Las consecuencias económicas no tardaron en llegar. Laura lamenta las pérdidas generadas por la falta de ingresos durante toda la tarde y por tener a dos de sus empleadas paradas sin poder hacer nada. “Tuve aquí a dos camareras paradas desde las 5 de la tarde hasta las 8 y cuarto”, detalla.
Clientes perdidos y sin poder reservar
La situación se agravó porque el apagón fue por zonas, y la acera de enfrente sí tenía luz, lo que confundió a los conductores. “Mucha gente se pensaba que estaba el establecimiento cerrado”, explica la dueña, que añade que “no ha sido nuestra culpa el tener el establecimiento sin poder dar el servicio”.
Mucha gente se pensaba que estaba el establecimiento cerrado"
Propietaria del bar Fijo´s de Santovenia de Pisuerga (Valladolid)
A esto se sumaron los fallos en las líneas telefónicas, que también sufrieron cortes. “Esta mañana han llamado clientes que preguntaban por qué ayer por la tarde no podían contactar con nosotros para hacer las reservas”, comenta Laura. El incidente recordó al gran apagón general, generando preocupación por el género de las cámaras, que finalmente se conservó al no abrirse durante el corte.
Cuando la luz volvió pasadas las ocho y media, ya era tarde para salvar la noche. El personal tuvo que dedicarse a recoger todo lo acumulado del mediodía y, como lamenta Laura, “la gente, al ver el establecimiento cerrado, ya no se acercó”.
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