El Ejército desvela cómo afrontar el trauma psicológico en las catástrofes
Una experta militar detalla las diferencias entre el impacto de un desastre natural y uno causado por los humanos, y cómo se prepara a los intervinientes para no sucumbir ante las tragedias

Teniente Coronel, María Pilar Bardera, jefa de la Unidad de Apoyo Psicológico de la Inspección General de Sanidad
Ávila - Publicado el
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La Universidad Católica de Ávila (UCAV) celebra la conferencia “Intervención psicológica en crisis y emergencia en las Fuerzas Armadas: herramientas prácticas para la actuación”, impartida por la teniente coronel María Pilar Bardera Mora. La jefa de la Unidad de Apoyo Psicológico de la Inspección General de Sanidad del Ejercito de España quien ha abordado en COPE cómo afectan las catástrofes a nivel psicológico y las herramientas que se emplean para atender tanto a la población civil como a los propios efectivos.
El impacto psicológico de un desastre
En un primer momento es normal y adaptativo sentir malestar o desubicación ante una situación anormal. Sin embargo, con el paso de los días, esta sintomatología tiende a desaparecer en la mayoría de las personas, aunque Bardera señala que transcurrido un año, “alrededor de un 20 o un 30 por ciento de la población afectada directamente puede manifestar algún tipo de sintomatología”. Pese a ello, la experta insiste en la resiliencia general, ya que la mayor parte de la población, “el 70 por ciento, va a seguir su vida con normalidad”.
La mayor parte de la población va a seguir su vida con normalidad"
Teniente Coronel
No todas las catástrofes duelen igual
Los estudios científicos demuestran que las catástrofes de origen natural causan un menor impacto psicoemocional que aquellas ocasionadas por el ser humano, como un conflicto bélico o un atentado terrorista. No obstante, hay excepciones, como la DANA, que, pese a ser un desastre natural, ha registrado cifras de afectación superiores a la media del 17 % debido a sus características concretas.

Teniente Coronel, María Pilar Bardera
Casi cinco años después de la pandemia, la psicóloga militar confirma que todavía hay personas con secuelas del COVID. Duelos complicados o daños importantes han dejado una huella que puede perdurar, llegando a causar estrés postraumático crónico u otras “formaciones persistentes de la personalidad por evento traumático”.
Proteger a los que protegen
El tratamiento que se ofrece a las víctimas no es el mismo que el que reciben los profesionales que intervienen en una emergencia. Bardera explica que la prevalencia de problemas de salud mental en estos últimos es menor porque son “población seleccionada y preparada”. Para ellos se emplean técnicas específicas como el ‘debriefing’ psicológico, una herramienta grupal que está “totalmente desaconsejada en víctimas”.
La razón es que puede producir “trauma vicario”, es decir, que una víctima se identifique con el sufrimiento de otra y lo asuma como propio. En cambio, en los intervinientes, esta técnica está “altamente recomendada” porque mejora la cohesión e intervención de los equipos. De hecho, las Fuerzas Armadas ya utilizaron una versión llamada “debriefing operativo” durante la DANA tras el hallazgo de cuerpos.
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