¿Puede un ganadero de Cantabria pasar de la vaca al queso haciendo todo el proceso?: "El doble de trabajo"
Ante la nueva crisis que ahoga al sector ganadero, en Granja La Sierra llevan 24 años con un modelo que no sufre tanto

Entrevista a Alejandro García Mazorra, de la Granja La Sierra
Santander - Publicado el
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La ganadería en Cantabria se enfrenta a un nuevo revés. El anuncio de la industria láctea de que pagará hasta 5 céntimos menos por litro de leche en origen ha sido la gota que colma el vaso para un sector asfixiado por la subida de costes del gasoil, las materias primas y la luz, que también afecta a la cesta de la compra más básica.
Frente a este modelo dependiente de la industria, surgen otras alternativas. Es el caso de Alejandro García Mazorra, que está al frente de la Granja Ecológica La Sierra, ubicada en Tezanos (Cantabria). En su explotación no venden la leche a un tercero, sino que producen, elaboran y venden sus propios productos, un sistema que les permite controlar todo el proceso y sus ingresos, aunque el camino no es sencillo.

Producir, elaborar los productos y venderlos es un trabajo muy complicado, pero viable
El doble de esfuerzo para sobrevivir
La Granja La Sierra inició su reconversión para ser ecológica en 1997, pero no fue hasta 2002 cuando decidieron dar el salto y empezar a elaborar sus productos. "Producíamos ecológico, vendíamos a precio convencional", explica. Asegura que este modelo es rentable, pero con un matiz importante: "Se puede, aunque esto requiere el doble de trabajo del que conlleva una granja convencional".
Este sistema implica hacerse cargo de todo el proceso, desde el ordeño hasta la venta de yogures y quesos. Aunque su producción es limitada y el proceso "totalmente artesanal", la inversión inicial es un obstáculo. "Tiene que ir todo en proporción, si quieres vender muchísimo se necesita mucha infraestructura, pero con algo pequeño también puedes vender menos", comenta García Mazorra. La maquinaria, de acero inoxidable, es "bastante cara" y todo el proceso debe estar avalado por Sanidad, lo que suma "bastante burocracia", esfuerzo y una importante inversión económica.
Requiere el doble de trabajo del que conlleva una granja convencional"
Granja Ecológica La Sierra
¿Se puede replicar este modelo?
Con unas 85 cabezas de ganado, de las cuales solo la mitad están en producción, la Granja Ecológica La Sierra vende sus productos principalmente en la región a través de supermercados, carnicerías y venta directa. A la pregunta de si otros ganaderos podrían seguir sus pasos, Alejandro se muestra cauto. "Es complicado, porque ya tienes que estar al tanto de muchos puntos de la cadena", afirma. Considera que "es posible y es viable", pero especialmente para producciones pequeñas, ya que para una más grande "siempre va a costar más".

Alejandro García Mazorra (centro) asegura que otros ganaderos podrían replicar el modelo, pero que no es nada sencillo
Además del desafío logístico y económico, hay un componente vocacional. "Tienes que querer hacerlo y, sobre todo, trabajando con producto lácteo, haciendo queso, haciendo yogurt, haciendo lo que quieras, tiene que gustarte", subraya. En su caso, fue la única salida que encontraron para que "el consumidor supiera lo que estaba consumiendo".
Una amenaza para la soberanía alimentaria
García Mazorra califica la situación actual del sector como "muy preocupante". La bajada del precio de la leche, sumada al aumento de los costes de producción que también le afectan, es "una mala noticia para todos, incluido el consumidor". Advierte que abandonar la producción local tiene consecuencias directas sobre la calidad y la seguridad alimentaria. "Todo lo que no se produzca aquí lo van a producir en otro sitio bajo otras condiciones", señala, y esas condiciones "no van a ser las óptimas, como se hacen aquí, donde las exigencias son muy elevadas".
Todo lo que se deja de producir aquí va en contra de la soberanía alimentaria"
Granja Ecológica La Sierra
En este sentido, defiende la importancia de la producción de cercanía para poder "generar una soberanía alimentaria". Un concepto que, según concluye, "es el principal derecho que deberíamos tener los ciudadanos". Su historia demuestra que existen alternativas, pero también evidencia la enorme dificultad de emprender un camino que no todos los ganaderos pueden permitirse.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




