La cara B de la inmigración en Canarias: menos llegadas, más muertes invisibles
Las llegadas de migrantes han descendido un 83 % con respecto a 2025, pero expertos y ONG alertan de que la meteorología y los naufragios silencian una posible masacre

Miigrantes rescatados en Canarias (Archivo)
Gran Canaria - Publicado el - Actualizado
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El Ministerio del Interior presenta como un éxito diplomático y de control fronterizo el descenso del 83 % en la llegada de migrantes a las costas Canarias durante los dos primeros meses del año. Sin embargo, esta visión contrasta con la de las organizaciones humanitarias y expertos sobre el terreno, quienes apuntan a una combinación de blindaje policial y una meteorología adversa que ha convertido el Atlántico en un muro infranqueable.

Migrantes llegados en cayuco a Puerto Naos (Archivo)
Un océano de sospechas
La principal sospecha es que la caída en las llegadas no se debe a que hayan dejado de salir embarcaciones desde las costas africanas, sino a que muchas de ellas están naufragando en el más absoluto de los silencios. Una cadena de borrascas durante el invierno ha hecho casi imposible la navegación, alimentando la teoría de un cementerio invisible en alta mar. Este endurecimiento de las rutas es, según Beatriz de León, directora ejecutiva del Instituto Español de Análisis Migratorio, un factor clave.
Las condiciones meteorológicas de este invierno han dificultado las salidas. No sabemos si van a repuntar en otras épocas del año
Directora Ejecutiva del Instituto Español de Análisis Migratorio
La mayor peligrosidad es el efecto colateral de la externalización de fronteras. Al reforzar la vigilancia en Mauritania y Senegal, las redes de tráfico humano buscan puntos de partida más al sur, como Guinea. "Estamos viendo que hay más embarcaciones que salen desde Guinea y desde aún países más abajo. Eso está produciendo que hayan naufragios, porque es una ruta mucho más peligrosa", explica De León, quien sentencia: "Mientras más kilómetros, más posibilidades hay de naufragio".
Juan Carlos Lorenzo, portavoz de Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Canarias, coincide y advierte que el descenso no es motivo de celebración. "Las razones que explican el descenso no se pueden centrar o concretar en la mejora del bienestar de las mismas, sino que la política de externalización de frontera [...] está, de alguna manera, teniendo este tipo de efecto", afirma, señalando también a las "severas condiciones meteorológicas" como un elemento determinante.
La ruta más mortífera del mundo
La ruta canaria de la migración sigue siendo la más mortífera del mundo. La ONU estima que entre 2020 y 2025, más de 20.000 personas han perdido la vida en ella. Cuando una patera naufraga lejos de la costa, sin testigos ni señales de socorro, no existe para las estadísticas. Beatriz de León insiste en que las cifras de fallecidos son solo la punta del iceberg: "Desgraciadamente, siempre vamos a infravalorar el número de personas que mueren en el océano, pero realmente no se puede siquiera comparar, porque es muy complejo el tema de las desapariciones y las muertes".

Naufragio de migrantes en Lampedusa, italia. Una tragedia que profundiza la crisis humanitaria
El mapa migratorio se redistribuye
Lejos de estabilizarse, el mapa migratorio se redistribuye hacia rutas todavía más arriesgadas. Mientras Canarias ve caer sus cifras, otras zonas como Baleares o la península notan un trasvase. "Nos da una idea de que existe una redistribución de ruta dentro del estado español, en el que se desplazan de manera parcial las rutas hacia la península y a sus hogares desde Canarias", analiza Lorenzo. Este cambio se relaciona con "el refuerzo de los mecanismos de vigilancia y contención en el entorno de Canarias, especialmente, Mauritania, así como los factores políticos y de seguridad en países de origen y tránsito, como Senegal o Marruecos".
Así, los datos de Interior ofrecen una foto fija de las llegadas, pero ocultan la película completa de lo que ocurre en alta mar. Tras el 83% de caída, planea la sospecha fundada de que este invierno la ruta canaria ha dejado de ser una vía de llegada para convertirse, una vez más, en un cementerio invisible.




