Los planes secretos del Reino Unido para invadir y sabotear Canarias en la Segunda Guerra Mundial
Las operaciones Warden y Pilgrim contemplaban desde volar barcos en el Puerto de La Luz hasta un desembarco a gran escala para tomar la capital grancanaria

Gran Canaria - Publicado el - Actualizado
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Durante la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido diseñó dos operaciones militares secretas que pudieron cambiar drásticamente el rumbo de la historia en Canarias. Se trata de las operaciones Warden y Pilgrim, planes que contemplaban desde un sabotaje con bombas en el Puerto de La Luz hasta una invasión a gran escala de Gran Canaria. Estos hechos, que afortunadamente nunca se materializaron, han sido detallados por el profesor de geografía e historia y divulgador Luís Cabrera en una entrevista en el programa 'Herrera en COPE Gran Canaria'.
Operación Warden: sabotaje en el corazón del puerto
La Operación Warden nació a raíz de la información que manejaban los servicios de inteligencia británicos: el buque Corriente estaba suministrando combustible a submarinos alemanes en el Puerto de La Luz y de Las Palmas. Ante esta situación, el plan británico consistía en un sabotaje de gran precisión. Cabrera explica que se preparó un grupo de élite al que iban a entrenar en Escocia para llevar a cabo la misión.

Luís Cabrera narra las frustradas operaciones Warden y Pilgrim
El comando viajaría en un barco con dirección a Freetown, Sierra Leona, y al pasar por Gran Canaria fingiría una avería para poder atracar en el puerto. Una vez allí, por la noche, "se iban a subir con unas pequeñas unas embarcaciones que les acercarían a estos buques alemanes". El objetivo final era colocar bombas lapa para hacerlos explotar, una acción que podría haber causado un auténtico desastre y afectado a numerosos trabajadores portuarios.
Operación Pilgrim: la invasión a gran escala
Paralelamente, los británicos tenían un plan aún más ambicioso: la Operación Pilgrim. Esta se activaría en el caso de que Alemania tomara Gibraltar, un enclave estratégico que el Reino Unido no podía perder. El objetivo era hacerse con Canarias como alternativa, concretamente con Gran Canaria, ya que el norte de Tenerife "estaba mejor defendido en aquel entonces", según detalla el historiador.

Luís Cabrera narra las frustradas operaciones Warden y Pilgrim
El plan de invasión, estudiado por la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, era una "salvajada" que involucraba "toda clase de de unidades, infantería, artillería, embarcaciones, incluyendo un portaaviones, aviones de caza, bombarderos". El desembarco se realizaría por Gando y Arinaga para avanzar hacia la capital. Incluso se contemplaba una alternativa aterradora: si la conquista fallaba, "mandarían una serie de bombarderos y y atacarían directamente las las ciudades del aire".
Quizás España hubiese decidido entrar en guerra"
La diplomacia frena los ataques
Afortunadamente, ninguna de estas operaciones se ejecutó. La principal razón fue la cautela de la Oficina de Guerra Británica, que prefería mantener una posición diplomática con el gobierno de Franco. Se temía que un ataque empujara a una España devastada por la Guerra Civil a entrar en la contienda del lado del Eje, además del daño a la reputación internacional de Inglaterra.
La Operación Pilgrim se descartó porque [Alemania] nunca tomó [Gibraltar], y la Operación Warden perdió su objetivo cuando, en junio de 1941, cesaron los suministros de combustible a submarinos en el puerto. Estos episodios demuestran el gran interés geoestratégico que Canarias siempre ha despertado en el Reino Unido, como evidencian ataques fallidos anteriores como el ataque de Nelson en Tenerife en 1797.



