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Todo lo que debes dejar en la puerta de tu casa: con un solo gesto

¿Te has planteado en algún momento todas las bacterias, restos de heces, orina, saliva, sustancias químicas que llevas pegados en las suelas de tus zapatos?

La tradición japonesa de descalzarse antes de entrar en casa comenzó a ganar adeptos en muchas partes del mundo durante la pandemia del covid. Cuatro años después parece que estamos olvidando ciertos peligros

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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 18:59

Era abril de 2020, la mayoría de los ciudadanos del mundo estábamos confinados en casa para protegernos de la peor pandemia de las últimas décadas, la pandemia del coronavirus.

Poca gente podía salir a la calle, los trabajadores esenciales, las mascotas con sus dueños para pasear, bajar a súper y poco más. Pese a todas las limitaciones, en España, el Ministerio de Sanidad recomendaba que al volver a casa lo mejor era dejar los zapatos en la puerta.




¿Era una medida eficaz? ¿Podríamos llevar a casa el coronavirus por medio de los zapatos? La respuesta la daba, en aquellos días en los que todo eran dudas, el famoso director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del propio Ministerio de Sanidad, Fernando Simón para el que todas las precauciones eran buenas siempre que no fuera innecesarias por excesivas, “no tenemos que ir más lejos de lo que es razonable. No es necesario dejar los zapatos fuera de casa, para nada”.

Lo cierto es que dejar los zapatos en la puerta, descalzarse antes de entrar en casa, es una costumbre muy arraigada en los países asiáticos, sobre todo en China y Japón. Viene de lejos cuando las calles no estaban pavimentadas y los zapatos se llenaban de lodo y suciedad. Japoneses y chinos tienen en la entrada de sus viviendas zapatillas especiales, incluso para sus invitados.

En los países árabes, también se dejan los zapatos en la entrada de la casa que se considera una prolongación del espacio sagrado que para ellos es la mezquita. En los templos musulmanes se dejan los zapatos antes de entrar en una zona habilitada para ello.

Pero al margen de tradiciones o ritos, vamos a pensar solo en nuestra salud. Para preservar la fortaleza de nuestro cuerpo y evitar enfermedades, ¿debemos descalzarnos antes de entrar en casa?

Miles de distintos tipos de bacterias..., ¿en los zapatos?

La respuesta a la anterior pregunta es que sería una buena costumbre ya que en las suelas de nuestros zapatos y por sus laterales se adhieren todo tipo de desechos con los que nos vamos encontrando por la calle. Desde moho, sangre, saliva, virus, orina, sudor, heces, toxinas industriales y varios tipos de bacterias: estafilococos, Clostridioides difficile, E. coli, y muchas otras.




El catedrático de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid, José Antonio López Guerrero, confesaba en TRECE TV que él se descalza nada más llegar a casa y se cambia de ropa, se pone en pijama, a la vez que subrayaba que nos sorprenderíamos de la cantidad de bacterias que podemos arrastrar con el calzado y lo que no es calzado. En las manos, al tocar las barandillas del metro o del autobús, sin olvidar las colonias de bacterias que puede llevar adherido el dinero, una moneda o un billete de 5 euros.

Vídeo


La vulnerabilidad de nuestros zapatos

El microbiólogo y profesor de la Universidad de Arizona, Charles Gerba realizó junto a la empresa de calzado The Rockport Company, un estudio sobre los gérmenes que puede llevar un zapato. El doctor Gerba encontró una gran cantidad de bacterias tanto en la suela como en el interior de los zapatos: 421.000 unidades de bacterias en el exterior del zapato y 2.887 en el interior.

Entre las bacterias encontradas estaban la Escherichia coli, conocida por causar infecciones intestinales y del tracto urinario, meningitis y enfermedades diarreicas; Klebsiella pneumonia, una fuente común de infecciones de heridas y del torrente sanguíneo, así como de neumonía; y Serratia ficaria, una causa rara de infecciones en el tracto respiratorio y heridas.

La aparición en el exterior de los zapatos de bacterias como la E. coli significa un contacto con materia fecal, que muy probablemente se origina en los pisos de los baños públicos o en el contacto con materia fecal de animales al aire libre. El estudio también indicaba que "los zapatos pueden arrastrar bacterias a larga distancia hasta su hogar o espacio personal después de que los zapatos se contaminaron con bacterias", subrayaba el microbiólogo de la Universidad de Arizona.




Nuestros zapatos son vulnerables, están indefensos ante las bacterias que llevamos con nosotros hasta nuestra casa como cuenta este vídeo, titulado "La vida de un zapato".

No entrar a casa con los zapatos nos puede librar de enfermedades como limpiar las suelas y el interior de los zapatos con detergente, sobre todo si tenemos niños pequeños.

Cynthia Gellner, pediatra de Universidad de Utah aconseja para proteger a los bebés que "te quites los zapatos o los limpies, especialmente, en hogares donde un bebé o un niño pequeño gatea porque todo lo que recibe en sus manos eventualmente se lo mete en la boca". Por ello, afirma "es una buena idea tener un par de pantuflas o zapatos de interior antideslizantes junto a la puerta, para que puedas cambiarte los zapatos del exterior cuando llegues a casa".

La ciencia vuelve a echar por tierra ciertas supersticiones que circulan por gran parte de nuestro planeta como la que asegura que pisar una mierda trae buena suerte. Según el mito, al pisar la cacota te estás librando de algo negativo y atrayendo la buena suerte. Ahora sabemos que también nos llevaremos con nosotros una colonia de bacterias que nos puede fastidiar la vida.




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