España está obligada en 2020 a recoger los residuos textiles

El gobierno español deberá legislar para poder reciclar correctamente sin contaminar dando prioridad a la reutilización. Actualmente sólo se recicla el 10%

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Laura Otón
@lauramoton

Redactora de informativos

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 18 may 2019

En unos pocos meses España deberá cumplir con la normativa europea de recoger selectivamente en la calle el 50% de todos los residuos domésticos entre los que se encuentra el textil. Será en 2020 el momento de hacer un gran esfuerzo porque sólo se recicla el 10% de la ropa que desechamos. Al año 900 mil toneladas acaban en vertederos enterrados sin darles una segunda oportunidad. Será en enero de 2025 cuando deba estar resuelto la nueva directiva de residuos y para ello el sector prevé una serie de cambios que les inquietan. Porque antes el gobierno español deberá articular una legislación que contemple la recogida, pero también la reutilización y el reciclaje.

Estos dos últimos aspectos son los pilares fundamentales que servirán para realmente dejar de contaminar. El sistema consumista en el que nos movemos es, según los expertos, un sistema perverso del consumo exacerbado que Occidente no puede soportar. Es lo que opina Rubén Requena, coordinador del Proyecto Moda RE de Cáritas. “Tenemos que cambiar nuestros hábitos de consumo. No somos conscientes del poder que tenemos como consumidores para que las empresas cambien su manera de producir”. Y es que en la sensibilización está el inicio de todo. ¿Necesitamos tanta ropa como la que compramos cada temporada? Esa es la primera pregunta. La segunda sería: ¿Sabemos cómo darle salida cuando ya no nos es útil?. El proyecto de esta entidad es el reciclado del textil con criterios éticos con la persona en el centro de su quehacer.

La ropa tiene una segunda y tercera oportunidad. La segunda pasa porque otros puedan utilizarla si está en buen estado. Es el primer proceso que se hace en Cáritas. Se selecciona la ropa que puede ser utilizada y se le da una doble salida. Se pone a la venta en sus tiendas de segunda mano y se ofrece gratuitamente a las personas sin recursos que no pueden pagarla. Esta ropa se recoge en los 4500 contenedores que la ONG tiene en toda España.

La tercera oportunidad llega cuando la ropa que no puede ser usada por su mal estado se recicla para generar de nuevo materiales para tejidos como alfombras o tapicerías para coches. Si la ropa no es apta para ninguna de estos usos, es cuando se destruye. Cáritas la incinera en plantas de gestión de residuos especializadas para generar energía y paliar la contaminación.

Para hacer todo esto 750 personas trabajan gracias a sus proyectos de integración social. Son formados para los distintos puestos de la cadena que permita darle la mejor salida a ese textil que descartamos en las casas, toda esta gestión está realizada por empresas de inserción. De hecho de la ropa que recoge el 60% se reutiliza, el 30% se recicla y el 10% se destruye. Hay que entender que el gesto de depositar una bolsa en un contenedor de Cáritas lleva siempre implícita la ayuda a personas sin recursos ya sea en forma de ropa o empleo y de reinserción social.

Rubén Requena recuerda que ahora el textil se considera un residuo de coste cero, es decir, que a nadie le pagan por reciclar. Si el gobierno español decide legislar imponiendo un canon a las empresas textiles -porque el que contamina paga la gestión- ocurrirá como con el resto de residuos, que su reciclado puede ser un negocio para empresas contra las que va a ser imposible competir. “Si ya hay dinero de por medio, lo que habrá son empresas interesadas en gestionar con las que será muy difícil competir. A nosotros nos ha costado muchos años poner 4500 contenedores en la calle, una empresa con presupuesto lo que hará es poner diez mil casi sin esfuerzo”, explica. Lo normal es que en ese proceso se salten los puntos de la reutilización o el reciclado si no todos.

Por eso es muy importante que el gobierno tenga en cuenta a las empresas de la economía social a la hora de legislar, no se pueden quedar fuera y por ello apelan al modelo de Francia, donde recuerdan que “el gobierno ha puesto en marcha una entidad que gestiona este canon, que garantiza el control de lo que está pasando y ha favorecido que las empresas de inserción intervengan de una manera prioritaria porque lo vienen haciendo desde el principio”.

Recuerda que “el gobierno español tiene que potenciar la preparación legislativa que recoja muy bien qué hay que hacer para reutilizar; no puede ser que simplemente diga que hay que recoger la ropa porque hay que pensar qué se hace después con ella. Si pasamos de los contenedores en poco tiempo sin saber qué hacer con ese residuo, lo vamos a mandar al vertedero a incinerar y no estaremos cumpliendo medioambientalmente lo que nos pide Europa”.

Un estudio revela que el 30% de los españoles deciden dar una oportunidad a la ropa. Los que más reciclan son los suecos, seguido de los españoles, por detrás Italia y Francia.

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