Veinte años de uno de los mayores errores judiciales de España

El 9 de octubre de 1999 se le pierde la pista a Rocío Wanninkhof, una chica de 19 años que salía de casa de su novio donde había pasado la tarde

Lorena Fernández
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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 00:50

Este miércoles 9 de octubre se cumplen 20 años del asesinato de Rocío Wanninkhof. Con solo mencionar su nombre a todos se nos vienen a la cabeza otros dos: los de Dolores Vázquez y Tony King. Dos juicios, dos sentencias condenatorias y lo que fue peor para Vázquez: la llamada 'pena del telediario'.

A las nueve y media de la noche del 9 de octubre de 1999 se le pierde la pista a Rocío Wanninkhof, una chica de 19 años que salía de casa de su novio donde había pasado la tarde para regresar a la suya. Su familia da la voz de alarma y encuentran en un descampado cercano sus zapatillas de deporte, un pañuelo y manchas de sangre. El cuerpo de Rocío no apareció hasta tres semanas después, el 2 de noviembre, en un terreno de Marbella. Pero ese 9 de octubre se pusieron en marcha dos rastreos paralelos: el que llevaba a cabo la Guardia Civil y el mediático, con el que cada paso, cada detalle que se producía encontraba rápidamente un altavoz en los medios de comunicación.

Desde el principio la investigación se centró en el entorno más cercano de Rocío y se puso el foco en una amiga de la familia, Dolores Vázquez quien había mantenido una relación sentimental con Alicia Hornos, la madre de la joven. Pincharon su teléfono, la definieron como 'fría, calculadora y agresiva' y aseguraban que dos fibras de su ropa coincidían casi en su totalidad con fibras encontradas en el cuerpo de Rocío. De nada sirvió la coartada que Vázquez puso: que estaba cuidando a su madre y a la hija de una sobrina en el momento del asesinato. Diez meses después del crimen fue detenida. Sin pruebas incriminatorias por siete votos a favor y dos en contra en 2001 un jurado popular la condenó a 15 años de prisión. Culpable de homicidio. Sin embargo, Vázquez no se quedó con los brazos cruzados. Recurrió y en 2002 el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía anuló la sentencia. Ordenó un nuevo juicio que no se llegó a celebrar.

La pista llega con otro crimen y se pone sobre un británico: Tony Alexander King

El 16 de agosto de 2003 -casi cuatro años después del crimen de Rocío- era asesinada Sonia Carabantes. Su cuerpo aparecía cinco días después en Coín. Pero éste dejaba un regalo a los investigadores: sus uñas tenían un ADN que coincidía con el de una colilla encontrada en el terreno donde apareció el cuerpo de Rocío. Escenarios cercanos y similitudes que dieron con Tony Alexander King, un ciudadano británico que se había escondido en Málaga con otra identidad. En el Reino Unido era un viejo conocido de Scotland Yard quien incluso había advertido de 'que era un peligro potencial para las mujeres'. En este país era 'el estrangulador de Holloway' porque con este método había intentado matar a cinco mujeres en los 80. Tampoco se descarta que hubiera matado a dos niñas en el Reino Unido en la misma época en la que asesinó a Rocío y a Sonia.

Tony Alexander King fue condenado a 36 años por el asesinato de Sonia, a 19 por el de Rocío y a otros 11 por el intento de violación a una estudiante búlgara en Benalmádena. Ahora está ingresado en la cárcel de Herrera de La Mancha, en Ciudad Real. Aislado, con poco contacto no podrá obtener su primer permiso penitenciario hasta el año 2033. Su salida está prevista para el 2059.

El después para Dolores Vázquez

Pasó 17 meses en prisión y ello le marcó para siempre. Aunque intentó pasar página regresando a su vida normal en la provincia de Málaga no pudo. Era señalada, ignorada y hasta sus conocidos le daban la espalda. En 2010 no aguantó más y se marchó al Reino Unido donde había vivido durante parte de su infancia y juventud.

En mitad de todo ello pidió una indemnización al Estado de cuatro millones de euros por daños morales. Tuvo que esperar hasta el 2015 para que el Supremo pusiese una cifra y no era la que esperaba: según el tribunal solo le correspondían 120 mil euros.

Vázquez ha regresado a España. Su día a día es con su familia en Betanzos, La Coruña. Su última aparición pública fue en 2013 en un seminario sobre la presunción de inocencia. Entonces lamentó que desde ocurrió todo 'nadie le había pedido perdón'.

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