Murciélagos, monos o roedores: los animales que podrían traer la próxima pandemia

Científicos han explicado a COPE cómo evitar otra pandemia

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Murciélagos, monos o roedores: los animales que podrían traer la próxima pandemia

Maribel Sánchez Margallo

Madrid - Publicado el - Actualizado

6 min lectura

Ana es profesora de Secundaria y hace dos años que empezó a explicar a sus alumnos en las clases telemáticas que los virus y bacterias que portan muchos animales que viven en zonas salvajes pueden matarnos. Es algo que ha incluido en el temario de sus clases de forma premeditada para que los chavales tengan muy claro cual es el origen de la pandemia que les tuvo recluidos en sus casas demasiado tiempo.

Lo que ya no les explica, porque le parece demasiado para esas edades, es que existen 1,7 millones de virus aún desconocidos hospedados en animales y la comunidad científica estima que la mitad de ellos podrían dar el salto, contagiar al ser humano y causar estragos como lo hizo el SARS-Cov2, el MERS o ahora la viruela del mono. Esta última es una vieja conocida en África, provoca miles de casos y decenas de muertos al año, y ahora ha hecho saltar las alarmas en Occidente.

Sin embargo,

Son enfermedades propias de animales, que los expertos llaman zoonosis, y su origen lo podemos encontrar en lugares tan diversos como un mercado de animales exóticos, una cueva de murciélagos o, como nos recuerda el profesor Jiménez, “a través del agua, el medio ambiente, la picadura de determinados insectos o algunas veces por contacto directo”.

El virus del Ébola, por ejemplo, se sabe que llegó a la población humana en Liberia, en la costa oeste de África, por contacto estrecho con secreciones de chimpancés y otros animales infectados.

Una prueba más de que cada vez que hay más poblaciones que dependen de la caza de animales silvestres para alimentarse y eso aumenta el peligro de la transmisión de enfermedades.

Otras enfermedades recientes, como el VIH, empezaron como una zoonosis y luego sufrieron un proceso de adaptación de los virus y quedaron estirpes exclusivamente humanas.

Sin embargo, en los científicos coincide en destacar que la salud humana no puede aislarse del resto de seres vivos, aunque nuestro organismo carezca de barreras inmunológicas capaces de hacer frente a estos nuevos patógenos (virus, bacterias o cualquier germen que provoca enfermedades).

CAJA DE PANDORA

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Murciélagos, monos o roedores: los animales que podrían traer la próxima pandemia

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Roedores, monos, aves acuáticas o murciélagos son algunos de los animales que portan patógenos que pueden saltar a la especie humana y causar estragos, como la COVID-19 o el brote de la viruela del mono que ha llegado también a España.

El primer caso documentado de la viruela del mono se dio en el Congo en 1970, la enfermedad es ahora endémica en varios países africanos y se considera emergente en el resto del mundo.

Al respecto, el microbiólogo Pedro Jiménez quiere aclarar en COPE que “la viruela del mono no es una enfermedad de transmisión sexual en sentido estricto, sino una enfermedad de contacto directo entre personas. Algunas veces se contagia con las gotas grandes de saliva que expulsamos al hablar, pero habitualmente es por contacto directo. Además, la viruela del mono la sufren otros hospedadores como ardillas y otros pequeños roedores”.

El virus de la viruela del mono es pariente del que provoca la viruela original, que se considera una las enfermedades más devastadoras que jamás hayan existido en la historia de la humanidad. Afortunadamente la viruela se declaró erradicada en 1980 después de un exitoso programa de vacunación. La Organización Mundial de la Salud nos dice que la viruela del mono detectada en la actualidad en distintos países se transmite "a las personas por diversos animales salvajes, como roedores y primates, pero tiene una propagación secundaria limitada a través de la transmisión de persona a persona". El organismo internacional señala que la vacuna contra la enfermedad anterior es efectiva y que "la tasa de letalidad ha variado mucho en las distintas epidemias, pero ha sido inferior al 10% en los eventos documentados”.

ste profesor de investigación en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-

) y de Ecología en la

explica en COPE que “

”.

EL DESPERTAR DE LA BESTIA

La zoonosis demuestra que la salud de la naturaleza que nos rodea afecta directamente a la salud humana. En ese sentido, en la medida que esos animales abandonan su hábitat natural por falta de lluvias o la deforestación es más fácil que sus patógenos lleguen a las personas. Es lo que el microbiólogo Pedro A. Jiménez define en COPE como “una amenaza a la hora de favorecer la transmisión de las enfermedades zoonóticas”.

Las causas van desde la colonización humana de ciertas zonas geográficas y el contacto con nuevos animales hasta el hecho de que cambie el clima y un determinado vector (como el mosquito tigre en el litoral mediterráneo o las garrapatas) encuentre la posibilidad de extenderse y exponer a las personas a ese nuevo virus. Un ejemplo de esto último lo encontramos en los brotes de la Enfermedad del Nilo en Sevilla o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

El investigador Fernando Valladares asegura en COPE que "nadie sabe exactamente dónde están los auténticos puntos de no retorno de la emergencia climática, del mismo modo que nadie sabe cómo será el próximo patógeno que provoque una crisis sanitaria, qué modos de acción tendrá ni cuando tendrá lugar una nueva pandemia”.

Este es el concepto en el que se basa el

(una única salud), que desarrolla Naciones Unidas desde hace años y que, a raíz de la COVID-19, ha cobrado una importancia y una visibilidad sin precedentes.

LECCIONES APRENDIDAS

La COVID-19 ha cambiado el modo en que vemos el mundo de igual manera que nuestros padres o abuelos tuvieron que hacerlo después la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Civil española. Es el argumento que esgrimen los científicos para pedir que estemos listos para responder ante otra pandemia como la COVID-19 o cualquier enfermedad emergente y saber contenerla.

En este sentido, el microbiólogo Pedro Jiménez insisten en COPE en que “debemos insistir en el cuidado y sostenimiento del medio ambiente en el sentido amplio, no solamente en la fauna silvestre. La ingesta de animales salvajes también es importante porque debe hacerse en condiciones de higiene que no propicien la transmisión del patógeno. Además, es fundamental la detección precoz con métodos suficientemente modernos para actuar con prontitud ante cualquier caso que se produzca en cualquier lugar del mundo. Son lo que se llaman centinela, que incluye ser transparentes en la información que evite la propagación de estos patógenos”.

La importancia de una buena campaña de vacunación también es determinante para hacer frente a estas enfermedades emergentes o zoonosis. Han sido un elemento de prevención contra la COVID-19 imprescindible y seguirá siendo un mecanismo muy útil en el futuro junto a otras herramientas biotenológicas como tratamientos eficaces que eviten la transmisibilidad y contagio.

Y para conseguir este objetivo, el profesor Jiménez, apuesta por “el incremento presupuestario en la investigación que facilite, precisamente, nuevas herramientas que faciliten la detección precoz de nuevas enfermedades, la prevención y los tratamientos terapéuticos para la curación de estas enfermedades”.

El multimillonario Bill Gates también apuesta por mejorar los recursos para prevenir la próxima pandemia en el libro que acaba de publicar, “Cómo evitar la próxima pandemia”. El fundador de Microsoft asegura que “si las naciones del mundo aúnan esfuerzos y al mismo tiempo trabajan codo con codo con el sector privado, no solo podrán prevenir otra catástrofe como la de la COVID-19, sino también eliminar todas las afecciones respiratorias, incluso la gripe”.

Visto en ABC

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