"Fue una victoria aplastante por parte de los españoles que supieron imponer la táctica, la disciplina de los tercios y esta posición que habían ganado"

El historiador José Luis Corral desgrana en 'Poniendo las Calles' las claves de la batalla que demostró la superioridad táctica española en la Guerra de los 30 Años

Peter Paul Rubens, Encuentro del rey Fernando de Hungría y el cardenal infante Fernando de España en Nördlingen, pintura
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Poniendo las Calles

Carlos Moreno 'El Pulpo' y el historiador José Luis Corral abordan la batalla de Nördlingen y los tercios españoles

José Manuel Nieto

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El historiador y escritor José Luis Corral ha repasado uno de los episodios más gloriosos y a la vez complejos de la historia militar española en el programa 'Poniendo las Calles' de la Cadena COPE, con Carlos Moreno 'El Pulpo'. Se trata de la batalla de Nördlingen, un enfrentamiento librado en 1634 que, según el catedrático, supuso "el final de un imperio, y por otro lado, el inicio del final o casi el final de otro". Un acontecimiento histórico cuyas consecuencias, asegura, "todavía resuenan en el eco de la historia en Europa", y del que se pueden extraer importantes lecciones sobre la grandeza y los errores del pasado, como la de aquel ADN de los españoles.

El choque de dos Europas en la Guerra de los 30 Años

Para comprender la magnitud de Nördlingen, es necesario situarse en su contexto: la Guerra de los 30 años (1618-1648), un conflicto que devastó Europa central. Como explica Corral, en esta contienda se enfrentaron dos grandes bloques. Por un lado, el bloque protestante, encabezado por el reino de Suecia, "un gran reino que controla prácticamente toda Escandinavia en este tiempo". Por otro, el bloque católico, liderado por España, el Sacro Imperio romano germánico y el Papa.

Se trataba, en esencia, de un choque entre "una Europa que está creciendo desde el lado de los protestantes" y la Europa católica, que había impulsado la Contrarreforma de Trento para "acabar con estas herejías de los protestantes". Fue, en palabras del historiador, una "guerra terrible" que dejó millones de muertos y en la que algunas poblaciones perdieron hasta el 50% de sus habitantes.

El cardenal-infante don Fernando de Austria, en la batalla de Nordlingen, 1634-1635, Rubens (1577-1640), Museo del Prado, Madrid

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El cardenal-infante don Fernando de Austria, en la batalla de Nordlingen, 1634-1635, Rubens (1577-1640), Museo del Prado, Madrid

La mejor infantería de la época frente a frente

En este escenario, la batalla de Nördlingen se convirtió en el fiel de la balanza. Al mando de las tropas protestantes se encontraban los suecos, que dos años antes habían perdido a su rey, Gustavo II Adolfo, artífice de la expansión de su imperio. Al frente del bando católico estaba el cardenal Infante don Fernando, hermano del rey de España Felipe IV y un gran estratega militar a pesar de su condición de arzobispo de Toledo.

En el campo de batalla chocaron dos formas de hacer la guerra. Por un lado, los tercios españoles, considerados "la mejor infantería de la época". Sus formaciones compactas de piqueros, con lanzas de hasta cuatro metros, y mosqueteros y arcabuceros con armas de fuego, los convertían en auténticos "acorazados" casi impenetrables para la caballería enemiga.

Frente a ellos, los suecos de Gustavo Adolfo habían desarrollado un sistema de brigadas de infantería ligera, más móviles y ágiles, que disparaban permanentemente y suponían el contrapunto a la solidez de los tercios. En Nördlingen se enfrentaban, por tanto, la tradición y la innovación militar del siglo XVII.

Retrato del cardenal-infante Fernando de Austria (? 1641), que fue hijo del rey Felipe III de Espana y se hizo celebre por derrotar aplastantemente al ejercito sueco en 1634 en la batalla de Nordlingen

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Retrato del cardenal-infante Fernando de Austria (? 1641), que fue hijo del rey Felipe III de Espana y se hizo celebre por derrotar aplastantemente al ejercito sueco en 1634 en la batalla de Nordlingen

Una victoria aplastante para la historia de España

La batalla se desarrolló durante el 5 y el 6 de septiembre de 1634 en una zona de suaves colinas de Baviera. La orografía fue clave, y los españoles supieron aprovecharla. Según narra Corral, "los españoles consiguieron una posición controlada, elevada, en una de las colinas que les permitió alcanzar la victoria".

Fue una victoria aplastante por parte de los españoles que supieron imponer la táctica, la disciplina de los tercios y esta posición que habían ganado"

José Luis Corral

Historiador de Poniendo las Calles

El resultado fue una catástrofe para el bando protestante. "Suecia perdió la batalla", afirma el historiador, con unas 14.000 pérdidas entre muertos, heridos y prisioneros. En contraste, las tropas imperiales hispanas "apenas sufrieron 2.000 bajas". Corral lo resume de forma contundente: "Fue una victoria aplastante por parte de los españoles que supieron imponer la táctica, la disciplina de los tercios y esta posición que habían ganado". Un triunfo de un rey, Felipe IV, que no acabaría de la mejor manera, a diferencia del desdichado rey de España.

La gran beneficiada de una guerra que no ganó y que no libró fue Francia"

José Luis Corral

Historiador de Poniendo las Calles

Sin embargo, la victoria de Nördlingen fue el principio del fin. Suecia vio frenado su ímpetu imperial, pero España, aunque ganó la batalla, comenzó su declive. Doce años después, en 1643, los tercios serían derrotados en la batalla de Rocroi por los franceses, marcando el inicio de la decadencia del imperio español. Paradójicamente, el gran beneficiado fue un actor que no combatió en Nördlingen: Francia.

El cardenal Richelieu, primer ministro de Luis XIII, se dio cuenta de que tanto España como Suecia habían quedado debilitadas y "convirtió a Francia en la gran potencia de Europa". Como consecuencia de una serie de tratados de paz posteriores, España perdió territorios como la Navarra norte, el Rosellón y la Cerdaña, que pasaron a manos francesas y hoy siguen siéndolo. "La gran beneficiada de una guerra que no ganó y que no libró fue Francia, paradojas de la historia", concluye Corral sobre una historia, la de España y Francia, llena de disputas en los campos de batalla.

Al final, el estudio de la historia de España, con sus luces y sus sombras, es fundamental. El propio historiador reflexiona sobre el sentido de recordar estos conflictos: "Las guerras son terribles, pero enseñan muchísimo lo que no debe de hacer el ser humano". Un recordatorio de que conocer el pasado es clave para "aprender lo que somos y evitar caer en errores".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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