Cada niño español recibe entre 4 y 10 regalos en navidad y reyes
El cerebro se anestesia: la razón neurocientífica por la que un exceso de regalos anula la ilusión en los niños
Una neuropsicóloga explica en COPE el “síndrome del niño hiperregalado” y cómo la dopamina se satura ante la avalancha de presentes en Navidad

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La llegada de la Navidad desata cada año el debate sobre el número de regalos que reciben los niños entre 4 y 10 de media en el caso de los españoles. Sin embargo, un exceso de obsequios, lejos de generar más alegría, puede ser contraproducente. Así lo ha explicado en la cadena COPE la neuropsicóloga María José García-Rubio, profesora de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), quien advierte de que el cerebro infantil se “anestesia”. Este fenómeno, conocido como el síndrome del niño hiperregalado, provoca que los menores pierdan la ilusión y desarrollen baja tolerancia a la frustración y una peligrosa confusión entre el deseo y el derecho.
El cerebro anestesiado por la dopamina
La explicación a esta pérdida de interés tiene una base neurobiológica. Según García-Rubio, cuando un niño abre un regalo, en su cerebro se activa el sistema de recompensa, generando un pico de dopamina, un neurotransmisor asociado a la ilusión y el entusiasmo. Sin embargo, este sistema tiene un límite. “Cuando hay muchísimos regalos, el sistema se satura y se puede colapsar”, afirma la experta. El resultado es que el cerebro “no puede procesar toda esa emoción” y, en consecuencia, el niño “pierde la ilusión” que los padres esperaban generar.
Lo que antes generaba ilusión empieza a no resultar estimulante"
Neuropsicóloga
Esta sobreexposición a estímulos gratificantes provoca que el cerebro se adapte y la respuesta de placer se atenúe. Como señala la neuropsicóloga, “lo que antes generaba ilusión empieza a no resultar estimulante”. El deseo deja de ser un motor motivacional y se transforma en una búsqueda constante de más estímulos, pero con una capacidad de disfrute cada vez menor, dejando al cerebro anestesiado por la abundancia.
Las cinco señales de alerta
María José García-Rubio detalla cinco comportamientos evidentes que pueden alertar a los padres de que sus hijos sufren este síndrome. La primera señal es una pérdida rápida de interés por los juguetes, pasando de uno a otro sin apenas prestarles atención. La segunda es una baja tolerancia a la frustración, que se manifiesta en irritabilidad cuando no consiguen algo de forma inmediata o quieren abrir todos los regalos a la vez.
A estas se suman las demandas crecientes de novedad, una actitud de “nada es suficiente” por la que quieren más, incluso si acaban de recibir el último modelo de su juguete preferido. La cuarta señal, que preocupa especialmente a la experta, es la confusión entre deseo y derecho. “Creen que pedir equivale a merecer automáticamente”, un aprendizaje que puede tener consecuencias negativas en la adolescencia y la vida adulta.
Creen que pedir equivale a merecer automáticamente"
Neuropsicóloga
Finalmente, la quinta señal es una disminución del valor emocional que le otorgan a los objetos, que se vuelven intercambiables y pierden su significado. Este ciclo de ‘quiero y tengo’ impide que el niño entrene procesos clave como la espera, la paciencia o la perseverancia, afectando a su convivencia y a su futuro rendimiento académico.
La regla de oro: Sentido, Utilidad y Proporción
Frente al consumo desmedido, la solución no es prohibir, sino aplicar lo que García-Rubio denomina la regla SUP: Sentido, Utilidad y Proporción. Cada obsequio debe tener un sentido emocional para el niño, ser útil para su desarrollo y, sobre todo, ser proporcional. La neuropsicóloga considera que un número adecuado sería de dos o tres regalos, anticipando esta cantidad a los niños para que gestionen sus expectativas y disfruten más de lo que reciben: "SI lo hacemos desde pequeños cuando llegan a los 10 años no esperan ya recibir 8 regalos en Navidad y otros 8 en Reyes".
Para ello, aconseja reagrupar los regalos de familiares en uno solo “que tenga más calidad” en el que pueden participar de forma agrupada abuelos y tíos. Y todo porque tal y como explica regalar menos no es querer menos. Se trata de educar a través del regalo, acompañar el desarrollo emocional del niño y construir recuerdos significativos que perduren mucho más que cualquier objeto material. Algo que puede hacerse no solo con juguetes sino con experiencias compartidas en familia.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



