David Pérez, neurólogo: "La demencia puede empezar 20 o 30 años antes de los primeros síntomas y esta larga evolución dificulta mucho investigarla"
Un 40% de las demencias podrían evitarse o retrasarse con estrategias de prevención, según este experto neurólogo que desvela el factor más importante para reducir el riesgo

El neurólogo David Pérez
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Más allá de los juegos mentales como los sudokus o los crucigramas, la ciencia apunta a un factor clave para la salud cerebral futura: el ejercicio físico. Su impacto en la generación de neuronas, la memoria y la plasticidad del cerebro lo convierte en uno de los mayores aliados contra el deterioro cognitivo. Así lo explica el neurólogo David Pérez Martínez, director del Instituto Clínico de Neurociencias del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, en una entrevista con EP Salud, donde destaca que la prevención comienza mucho antes de lo que se suele pensar.
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Un nuevo cambio de paradigma
El doctor Pérez Martínez, también experto del Hospital Universitario La Luz, señala que el origen de las demencias sigue siendo en gran parte desconocido, lo que ha dificultado el desarrollo de terapias efectivas. Durante mucho tiempo, la medicina ha tenido un "error de nihilismo diagnóstico y terapéutico" hacia estas patologías, especialmente el alzhéimer. Es más, apunta que "la demencia puede empezar 20 o 30 años antes de los primeros síntomas", lo que dificulta "el conocer el origen de los fenómenos neurodegenerativos, su investigación". Sin embargo, celebra que este abordaje está cambiando gracias a importantes avances.
En los últimos años, se han desarrollado biomarcadores moleculares que, a través de un análisis de sangre, permiten un diagnóstico del alzhéimer con una especificidad superior al 95%. "Permite conocer de forma más exacta qué sucede en el cerebro de estos pacientes", apostilla el neurólogo. Además, destaca que ya existen fármacos aprobados en Estados Unidos que actúan contra la proteína amiloide, retrasando la aparición de síntomas severos. "Por eso estamos ante nueva etapa", remarca.

Imagen de recurso de varias personas mayores con demencia en una clase de música
El experto pone el foco en las intervenciones no farmacológicas, como la estimulación cognitiva, la dieta y, sobre todo, el ejercicio físico. "La evidencia científica sugiere que hasta un 40% de todos los casos de demencia podrían evitarse o retrasarse si se desarrollaran estrategias de prevención a lo largo de la vida", afirma, y añade que estas herramientas mejoran el pronóstico incluso en pacientes ya diagnosticados.
El ejercicio físico, el principal aliado
Consultado sobre desde cuándo debemos cuidarnos, Pérez Martínez es rotundo: "Desde siempre". La protección de la salud cerebral empieza en la infancia con una escolarización completa y evitando traumas, continúa en la adolescencia eludiendo el aislamiento y los tóxicos, y se mantiene durante toda la vida con estimulación cognitiva, control del peso y ejercicio. Al elegir el factor más determinante, no duda: "Si tuviera que elegir solo un elemento, aunque lo importante es seguir una estrategia multimodal, sería el fomentar el ejercicio físico y evitar el sedentarismo".
Lejos de la creencia de que es necesario realizar grandes esfuerzos, el neurólogo aclara que integrar el movimiento en la rutina es suficiente. "Sabemos que, simplemente, aumentando la tasa de ejercicio es bueno para nuestra salud cerebral. Participando de actividades del día a día en el hogar, como el sacar la basura, el barrer y el fregar el suelo, el poner la lavadora, esto ya protege". Caminar a partir de 3.000 pasos diarios ya es beneficioso, así como usar más las escaleras o el transporte público.

Imagen de recurso de un hombre mayor haciendo ejercicio
El ejercicio potencia la neurogénesis (creación de neuronas), la angiogénesis (formación de vasos sanguíneos en el cerebro) y la plasticidad sináptica. También tiene un efecto antiinflamatorio que protege de enfermedades neurológicas. El experto menciona el estudio FINGER, que demostró que la combinación de ejercicio, dieta, entrenamiento cognitivo y control de factores de riesgo vascular mejora la función cognitiva en personas mayores. "Un aspecto clave (...) es la existencia de un efecto dosis-respuesta, es decir, a mayor cantidad e intensidad de ejercicio, mayores son los beneficios cognitivos", añade.
La fórmula perfecta
Según el doctor, un "objetivo razonable" sería realizar actividad física de intensidad moderada al menos 3-4 veces por semana en sesiones de 45 a 60 minutos. Este hábito actúa como un escudo frente a la hipertensión, la diabetes y la obesidad, factores que contribuyen al deterioro cognitivo. Para completar la fórmula, recomienda seguir una dieta de perfil mediterráneo, rica en aceite de oliva virgen extra, legumbres, frutos secos y pescado azul, y evitar tóxicos como el alcohol y el tabaco, así como los ultraprocesados.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




