TOROS | SEVILLA
El ídolo sin espada
José María Manzanares se dejó con la espada la posibilidad de haber abierto este viernes la Puerta del Príncipe de la Real Maestranza. El alicantino firmó la mejor de sus cuatro tardes en el abono sevillano pero falló con su fuerte. Paquirri mostró una imagen gris y David Galván se la jugó con el sexto. Cuvillo lidió una notable corrida de toros.

Derechazo de José María Manzanares al encastado toro de Cuvillo lidiado en segundo lugar. EFE
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Que José María Manzanares es el ídolo de Sevilla es tan cierto como que Cuvillo mostró en Sevilla este viernes su mejor cara. La ganadería gaditana necesitaba como el pan una tarde así para recuperar el crédito perdido en varias tardes trascendentes de los últimos años. Que José María Manzanares es el consentido de Sevilla es tan cierto como que aún no sabemos los motivos de Francisco Rivera para regresar a los ruedos con tan pobre estado de forma. Que José María Manzanares es el ídolo de la Maestranza es tan cierto como que la fragilidad de David Galván tiene un sustento de valor que le valió para superar una tarde de cara o cruz para su carrera. Que José María Manzanares es el actual Príncipe de Sevilla es tan cierto como que la espada, su mejor baza en esta Feria, le dejó precisamente sin eso, sin Puerta del Príncipe.Y eso que el alicantino firmó la tarde más rotunda de las cuatro en las que estaba anunciado en el abono. Gusto, mando por momentos, una muleta manejada con más tersura y una actitud siempre positiva acercaron por momentos al mejor Manzanares.Colaboró mucho su primer toro, "Encumbrado", que cantó pronto su gran clase colocando la cara perfectamente en los capotes, estirando el cuello en pos de los engaños. Quitó Manzanares por Chicuelo y respondió por el mismo palo pero con el compás abierto Galván. Dio distancia al agradecido Cuvillo, que embistió con enclasada y encastada nobleza. Siempre por abajo, Manzanares toreó con ese empaque tan suyo y ese ajuste también tan personal. Tras una probatura al natural, lo mejor llegó con una serie a derechas, más enganchada, ligando al dejar la muleta en la cara y obligar al toro a embestir a los vuelos de la muleta. Y vaya si lo hizo el buen toro de Cuvillo. La Maestranza explotó con un cambio de mano y siguió jaleando a su torero en los adornos finales. Se perfiló el torero en los medios y del encuentro salió el toro con un pinchazo hondo de escasa muerte. El fallo posterior con el verduguillo dejó sin premio a Manzanares.El quinto tuvo un pitón derecho de órdago. Casta y exigencia cuando se arrancaba con todo el pupilo de Álvaro Núñez. Lo dejó crudo Manzanares en el caballo y lo pareó con torería Curro Javier. Esa crudeza la notó en la muleta. Tandas cortas, tres y el de pecho porque al cuarto no llegaba el torero. La viveza del toro le jugó una mala pasada a Manzanares en un desplante. Torero por los aires y sensación de cornada que quedó disipada cuando emergió entre sus compañeros para volver a coger la muleta. La plaza, rendida ya por entonces. Siguió en redondo Manzanares, esta vez más mandón. Quiso matar en la suerte de recibir. Hasta en dos ocasiones lo intentó y pinchó. Al volapié tampoco fue a la tercera y al cuarto ataque la espada viajó a los blandos. Se había esfumado el triunfo. La vuelta al ruedo quedó como premio a su tarde.Una pobre imagen dejó Francisco Rivera Ordóñez en su regreso a la Maestranza. Su primer Cuvillo recibió un infame puyazo, de los que hacen daño de verdad por bajo y trasero. Aún así, el toro empujó con brío en el segundo encuentro con el caballo. Brió que fue perdiendo poco a poco en una faena de muleta de un Paquirri tan pundonoroso como inexpresivo, llegando a escuchar algún pito de desaprobación cuando intentaba seguir alargando tan insulso trasteo. El cuarto manseó en los primeros tercios. Llegó a voltear al subalterno Juan García a la salida de un par de banderillas. Pero después en la muleta, el toro quiso seguir con nobleza la muleta de un ventajista Rivera Ordóñez, al que esta vez sí recriminaron con sorna su vulgar trasteo. Larga y sin eco fue la primera faena de David Galván con el desclasado tercero. El toro no merecía un esfuerzo que se empeñó en alargar el joven gaditano.Sin embargo, el sexto le permitió ganarse el crédito a base de valor. Su conmovedora falta de rodaje y recursos se vio suplida por un coraje que emergió tras una fuerte voltereta. Galván se pegó un arrimón final que le valió para, tras un pinchazo hondo, dar una vuelta al ruedo que le da aire para el futuro. FICHA DEL FESTEJO Sevilla, viernes 24 de abril de 2015. 10ª de Feria. Lleno. Toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados y de buen juego en general en el último tercio. Encastado y enclasado el 2º, encastado y exigente por el derecho el 5, nobles pero menos emotivos 1º, 4º y 6º. Francisco Rivera Ordóñez, silencio y silencio. José María Manzanares, saludos tras aviso y vuelta tras aviso. David Galván, silencio tras aviso y vuelta tras aviso.



