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La prudencia china endurece las restricciones sanitarias en los restaurantes de Usera

Bares y restaurantes del Chinatown madrileño cumplen a rajatabla las medidas sanitarias de la Comunidad de Madrid

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Ramón García Pelegrín

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 23:36

Dice un proverbio chino que hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven. Otro adagio popular oriental apunta a que los bellos caminos no llevan lejos. Con esta filosofía de vida basada en la prudencia y en progresar adecuadamente por la vida con pies de plomo, no es de extrañar que los dueños de los restaurantes chinos, que proliferan por el distrito de Usera, hayan querido dar una vuelta de tuerca más a las restricciones impuestas por la Comunidad de Madrid en la lucha contra la tercera ola del coronavirus.

No hay más que pasear por las estrechas calles que configuran el enjambre del barrio chino madrileño, en este distrito del sur de la capital. Pocos bares y restaurantes cuentan con terraza dado lo angostas que son las calles por estos lares. Tan solo en plazas como la del Hidrógeno nos podemos encontrar con alguna terraza como la de la cervecería restaurante El Barranco.

Silvia y Alejandra han hecho un alto en el camino para tomar unas cañas en medio del mundanal ruido urbano. Nos dicen que no notan una seguridad mucho mayor que en otros bares aunque “algo más de medidas sí parece que hay; aquí las mesas están más separadas que en otros sitios y la gente suele llevar mascarilla en todo momento salvo cuando están bebiendo o comiendo”.

Medidas extremas

Entramos en el restaurante Liang Shan Po (La frontera azul en castellana fabla) y nos topamos con una mesa de considerable tamaño que atraviesa la entrada e impide que pasemos al comedor como Pedro por su casa. Con rapidez inaudita, surge de las sombras del fondo de la sala un camarero muy amable que nos pregunta si vamos a comer o queremos comida para llevar. Como su español resulta bastante precario y nuestro chino tampoco es como para tirar cohetes, la conversación languidece enseguida.

Muy cerca, en la calle Dolores Barranco, llegamos a la altura del restaurante chino Go Pasta. Son casi las dos de la tarde y tan solo hay comensales dando buena cuenta del rollito de primavera y el cerdo agridulce en tres mesas. Nos atiende en impecable castellano y con exquisita amabilidad la encargada Qui Yong con un cierto aire a Gong Li, la actriz fetiche del cineasta chino Zhang Yimou, el que arrasaba hace unos años en todos los festivales internacionales como en Cannes o Venecia.

Esta Gong Li de Usera nos asegura que “han extremado lo máximo posible las medidas de seguridad para proteger la salud de los clientes y los trabajadores del restaurante, entre ellos una joven camarera latinoamericana. La distancia entre las meses es de dos metros, el aforo se ha reducido considerablemente y hay gel hidroalcóholico por doquier, casi tanto como salsa de soja.

La Usera china

Decir China en Madrid es decir Usera, el distrito donde se halla la mayor concentración de la comunidad china en España. Desde los años setenta del pasado siglo, ha ido recalando en Madrid un gran número de ciudadanos chinos que buscan un futuro más luminoso que allende la muralla. A día de hoy, la comunidad china en la región de Madrid sigue creciendo ya que, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), ha pasado de los casi 34.000 ciudadanos censados en 2008 a los 60.000 de 2018. Solo en Madrid capital hay más de 40.000 vecinos chinos, según datos del padrón municipal de 2020. Uno de cada cuatro vive en Usera, donde mantienen sus costumbres y sus tradiciones milenarias. Es el Chinatown integrado en un barrio popular del sur de Madrid como es Usera. Hasta la magnífica biblioteca pública José Hierro cuenta con una sección de libros en chino.

Como reza un viejo proverbio de aquellas lejanas tierras, el que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.

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