L.E. 19 DE MAYO
Prudencia y buen sentido
El gobierno marroquí no ha dudado en utilizar a su propia población más vulnerable para llevar al límite la tensión en la frontera de Ceuta

Prudencia y buen sentido
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La indeseada tensión en las relaciones entre Marruecos y España ha generado una crisis de confianza mutua que va a exigir un gran esfuerzo de prudencia y buen sentido para restablecer los principios del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación firmado en 1993. Según este Tratado, ambos países se comprometen a respetar su igualdad soberana, su integridad territorial y su independencia política. En primer lugar, está claro que ha sido Marruecos quien ha violado el espíritu del Tratado al desencadenar la tensión político-migratoria con su intolerable respuesta a lo que considera un acto de deslealtad cometido por el Gobierno de Sánchez. La crisis empezó a gestarse con las imprudentes declaraciones del vicepresidente Pablo Iglesias sobre el Sahara y la posterior acogida en nuestro país del mayor enemigo que tiene Marruecos: el líder del Frente Polisario, Ibrahim Gali.
El gobierno marroquí no ha dudado en utilizar a su propia población más vulnerable para llevar al límite la tensión en la frontera de Ceuta, provocando una crisis humanitaria que afecta a miles de marroquíes menores de edad, que no pueden ser repatriados. España debe recabar la intervención de la Unión Europea para afrontar esta crisis, mientras Estados Unidos exhibe su alianza de hierro con Marruecos, porque ahora puede entrar en juego la reclamación marroquí de Ceuta y Melilla, una cuestión mucho más peligrosa que el conflicto del Sahara.



