Madrid - Publicado el - Actualizado
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El “bullying” o acoso escolar se ha convertido en una de las distorsiones más graves que padecen las aulas de nuestros colegios. Se trata de un fenómeno transversal que no discrimina ni geográfica, ni social ni económicamente, y tampoco distingue en razón de la titularidad o ideario de los centros. No se trata de peleas de recreo, es algo muy grave. Tan grave que los psicólogos llevan tiempo tratándolo en sus consultas y que incluso se ha cobrado ya varias vidas. Esa gravedad ha llegado al Consejo de Ministros, que ha acordado setenta medidas en un Plan Estratégico de Convivencia Escolar. Estas medidas sólo surtirán efecto si los Colegios y las familias se empeñan de manera decidida y valiente en luchar de manera coordinada contra el acoso en las aulas. Es preciso que las víctimas sepan a dónde ir, a quién dirigirse, y sobre todo, que tengan la absoluta seguridad de que si denuncian, no sufrirán consecuencias añadidas. Es necesario que los agresores sepan que ninguna instancia educativa es indiferente a la suerte de las víctimas. Y, por supuesto, hará falta que quienes han ejercido el acoso reciban la atención necesaria para reparar los males cometidos y aprender a reorientar sus actitudes y conductas. Solo si la escuela y las familias se implican, tendrá futuro el Plan que hoy se ha presentado.



