Madrid - Publicado el - Actualizado
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Colocar de nuevo a Dios en el centro, enseñar desde la plenitud entera de la Sagrada Escritura y la tradición. Estos fueron los objetivos que Benedicto XVI se trazó para un pontificado que, desde el principio, intuyó que no sería largo ni le permitiría llevar a cabo acciones espectaculares. Así lo cuenta el propio Papa emérito en un libro entrevista publicado el viernes, y que en unas semanas llegará a España de la mano de la editorial Mensajero. Joseph Ratzinger repasa su vida con el periodista alemán Peter Seewald. De las conversaciones emerge no solo un completo retrato del personaje sino también un análisis con contribuciones decisivas sobre el Concilio o sobre los años de Juan Pablo II. Lo más llamativo es que por primera vez un Papa hace balance de su propio pontificado. Benedicto habla abiertamente de sus puntos fuertes y de sus puntos más débiles, y comenta sin tapujos tanto las polémicas que estallaron en esos años, como su determinación para luchar contra los abusos sexuales. La entrevista repasa su histórica renuncia, su relación con Francisco o incluso cómo Joseph Ratzinger se prepara para la muerte con la misma confianza en Dios que ha guiado toda su vida. Estamos, sin duda, ante uno de los grandes Papas de la época contemporánea y uno de los mayores teólogos y pensadores de todos los tiempos, pero también ante un hombre humilde. El protagonismo se lo cede siempre a Dios, lo cual da la medida de la grandeza de un Pontífice que marcó de forma decisiva el rumbo para la Iglesia del siglo XXI, centrándola de nuevo en lo esencial.



