Línea Editorial: "La Rusia decadente que va a dejar Putin"
Tan importante como el legado histórico común es el respeto a los derechos humanos. No, Putin no se ha alejado de Europa, sino más bien de todo atisbo de civilización

"El hecho puede parecer anecdótico, pero el trasfondo es mucho más grave"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En el aniversario de la invasión de Ucrania, la Federación Rusa de Ajedrez consuma su divorcio con Europa para adherirse a Asia. El hecho puede parecer anecdótico, pero el trasfondo es mucho más grave. Putin parece dispuesto a zanjar el gran debate histórico sobre la pertenencia a Europa o Asia. En el mejor de los casos, para sus intereses, dejará un país exhausto convertido en vasallo de China. Lo cual contradice su grandilocuente retórica imperialista combinada con alusiones a la defensa de la familia natural y la decadencia de Occidente, en las que se percibe el viejo mito de Moscú como tercera Roma tras la caída de Bizancio.
Pero hay otra Rusia silenciada que se expresa con los pies. Alrededor de medio millón de rusos, en su mayoría jóvenes con estudios, han huido desde el inicio de la guerra, éxodo similar al producido con la revolución soviética y la caída de la URSS. A diferencia de los exiliados de Ucrania, estos no regresarán mientras Putin siga en el poder. Y hay que añadir a esto las decenas de miles de hombres jóvenes enviados al frente y el clima de pesimismo, traducidos en un frenazo demográfico que se dejará notar durante décadas. Diga lo que diga Putin, Europa y Rusia no se entienden la una sin la otra. Pero tan importante como el legado histórico común es el respeto a los derechos humanos. No, Putin no se ha alejado de Europa, sino más bien de todo atisbo de civilización.



