Línea editorial: "La obsesión de Daniel Ortega con la Iglesia"
La deriva autoritaria de Daniel Ortega en Nicaragua está tomando tintes entre ridículos y dramáticos

"Esta fantochada se produce después de que Francisco mostrara su preocupación por la situación en Nicaragua"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La deriva autoritaria de Daniel Ortega en Nicaragua está tomando tintes entre ridículos y dramáticos. En un acto en Managua, el presidente nicaragüense criticó a la Iglesia católica hablando de una mafia en el Vaticano que toma las decisiones para la elección del papa y de los jerarcas católicos. El presidente de Nicaragua manifestó que él no cree ni en los papas ni en los reyes, y se preguntó de formas grotescas “quién elige al papa… cuántos votos consigue el papa entre el pueblo cristiano”. Y el déspota dictó su lección de democracia: “el pueblo debería elegir, en primer lugar, a los curas del pueblo (…) el pueblo debería elegir a los obispos y el que tenga más respaldo de la población, pues ese será el Papa”. Olvida que la Iglesia tiene su propia fisonomía derivada del Evangelio, y que sus miembros pertenecen a ella libremente.
Esta fantochada se produce después de que el Papa Francisco mostrara su preocupación por la situación en Nicaragua y declarara sentirse entristecido por la condena de 22 años de cárcel al obispo Rolando Álvarez, y por la expulsión de 222 opositores a Estados Unidos. El régimen de Ortega ha endurecido la persecución de los opositores y está creando un verdadero clima de terror.
La obsesión de Ortega con la Iglesia Católica demuestra que su profundo arraigo en el pueblo y su autoridad moral son, hoy por hoy, el único freno efectivo a una deriva totalitaria que empobrece y lleva a la catástrofe a aquella nación.



