LÍNEA EDITORIAL
Lastre para la gobernación
Estar en manos de unos socios así es un drama para el Gobierno y por extensión para toda España

Lastre para la gobernación
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Pedro Sánchez ha demostrado en numerosas ocasiones que no le importa demasiado el principio de “no contradicción”. Por eso, ahora que ha decidido correctamente situarse junto a las grandes democracias ante la invasión de Ucrania, no asombra demasiado que navegue sin pestañear con las contradicciones manifestadas con sus socios de la mayoría Frankenstein en esta materia. De sus socios de Unidas Podemos, cabe decir que, aunque sea para perseverar en el error, suelen mostrar perseverancia ideológica. Las ministras Ione Belarra e Irene Montero han hablado de “los partidos de la guerra” y de la necesidad de una diplomacia de precisión. Es verdad que han tardado apenas 24 horas en tratar de corregirse a sí mismas, explicando que no se referían al PSOE cuando hablaban de “partidos de la guerra”, pero nadie les puede creer. Tirando de estrategia y táctica política, la vicepresidenta Yolanda Díaz se ha mantenido al margen de este espectáculo, como si estuviera ya buscando el hueco de su futuro proyecto político.
No es la primera vez que los socios gubernamentales exhiben una suerte de pensamiento mágico que les obliga a hacer cabriolas para terminar diciendo, como se presumía, que las discrepancias notorias no ponen en riesgo la coalición. Estar en manos de unos socios así es un drama para el Gobierno y por extensión para toda España, porque nos sitúa en la irrelevancia internacional, pero además porque hará muy difícil la gobernación en los tiempos turbulentos que se avecinan.



