Una Tierra Santa habitable para todos
“Gaza sigue siendo una catástrofe humanitaria” y en Cisjordania la vida se ha vuelto “insoportable”

Escucha la Línea Editorial del domingo 25 de enero
Madrid - Publicado el
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Como cada año por estas fechas, obispos de Europa y Norteamérica han visitado Tierra Santa. Se trata de un gesto de cercanía a los cristianos locales, en riesgo de desaparecer cuando hace un siglo suponían uno de cada cinco habitantes. Situación a la que la Iglesia responde intensificando el diálogo interreligioso, desde la convicción de que el compromiso con la paz de las personas de fe será decisivo para volver a hacer Tierra Santa habitable para todos.
Los obispos han dejado este año mensajes en un tono más dramático de lo habitual. Por un lado, advierten, “Gaza sigue siendo una catástrofe humanitaria”. Y en Cisjordania la vida se ha vuelto “insoportable” para muchas comunidades por la agresiva expansión de los asentamientos de colonos judíos. Cierto que los obispos han podido encontrarse también con “valientes voces israelíes” y palestinas comprometidas con la paz. Están dispuestas a pagar un alto precio personal por la incomprensión en sus comunidades. Y están dispuestas sobre todo a perdonar como única forma de atajar la espiral de violencia.
Son la prueba de que la reconciliación es posible incluso en las situaciones más adversas. Pero necesitan apoyo externo. Los obispos de Europa y Norteamérica piden a sus gobiernos presión para que se respeten los derechos humanos y se regrese a la solución de los dos Estados. Frente al nuevo colonialismo que amenaza con expulsar a millones de palestinos, son estas personas comprometidas por la paz –cristianas, judías y musulmanas–, a las que el mundo debe dar voz. Ellas representan el futuro deseable para Tierra Santa.



