¿Quiénes son y por qué protestan los 'chalecos amarillos'?

La protesta por la subida de los impuestos a los combustibles esconde el descontento de una parte importante de la sociedad francesa

El colectivo de los chalecos amarillos protesta en Bruselas

BRS04. BRUSELAS (BÉLGICA), 30/11/2018.- Manifestantes del colectivo "chalecos amarillos" protestan contra la subida de los impuestos a los carburantes en Bruselas (Bélgica), hoy, 30 de noviembre de 2018. EFE/ Olivier Hoslet OLIVIER HOSLET

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Redactor de cope.es

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 18:08

La pregunta se la hacen desde hace semanas los franceses, y, con los disturbios de los últimos días, también los europeos. ¿Quiénes son los 'chalecos amarillos' y por qué protestan?

El movimiento comenzó a coger fuerza el pasado 17 de noviembre, cuando alrededor de 300.000 personas participaron en protestas por todo el Hexágono contra la subida de los impuestos de los combustibles que prepara la administración de Emmanuel Macron. Ese primer día de protestas acabí con dos muertos y más de 600 heridos. 

A partir de ahí, comenzó un movimiento espontáneo, sin líderes claros, que ha aunado a gran parte de la oposición al Gobierno francés, que reúne tanto a elementos de extrema derecha, cercanos a la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, y a miembros más cercanos a la extrema izquierda que lidera Jean-Luc Mélenchon. Ambos líderes, de hecho, han intentado apropiarse del movimiento para desgastar al presidente francés, cuyo índice de popularidad está cayendo en picado.

El nombre de los manifestantes, chalecos amarillos (gilets jaunes en francés) viene de la prenda que se utiliza en carretera cuando sucede algún tipo de incidente, y que los manifestantes utilizan como seña de identidad. Un sondeo esta misma semana aseguraba que el 75% de los franceses apoya este movimiento, una cifra que probablemente descienda ante los graves incidentes que se están viviendo en la jornada de este sábado.

Al ser un grupo tan heterogéneo y poco organizado, no están claras las reivindicaciones de los manifestantes más allá de su oposición al impuesto a los carburantes y a las políticas de Emmanuel Macron. Se trata más bien de una prolongación de ese descontento generalizado que vive la sociedad francesa en las últimas décadas, y que ha llevado al auge de la extrema derecha y al hundimiento de los partidos políticos tradicionales. Sus miembros son gente de clase media, que vive en la periferia de París y en las zonas rurales, y que consideran que la administración Macron favorece con sus políticas a las élites económicas. 

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