El festival de teatro catalán financiado por el Ministerio de Cultura que presume de lazo amarillo

El director del festival, Salvador Sunyer, ha explicado que el lazo amarillo de la página web luce como apoyo a los presos políticos catalanes

El festival de teatro catalán que presume de lazo amarillo financiado por el Ministerio de Cultura

 

EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 19:25

El Ministerio de Cultura y Deporte subvenciona con 45.000 euros el festival catalán Temporada Alta, que luce en su página web el lazo amarillo "en defensa de la salida de la cárcel" de los presos del procés, ha explicado a EFE este jueves su director, Salvador Sunyer.

Sunyer ha presentado en Madrid, acompañado del vicepresidente segundo de la Diputació de Girona, Albert Piñeira, la 28 temporada del festival, que se celebra en diez localidades diferentes de esa provincia entre el 11 de octubre y el 9 de diciembre con 97 espectáculos programados, 25 de ellos producciones o coproducciones propias y 30 montajes extranjeros.

"La decisión de poner el lazo amarillo -ha explicado Sunyer- es nuestra y no se la hemos comunicado ni explicado a nadie porque somos autónomos en criterios artísticos y pensamientos". Con el lazo piden que los encarcelados por rebelión en el proceso soberanista catalán, "salgan de una vez", ha apostillado el director y fundador del certamen, que en otras ocasiones, ha recordado, ha lucido lazos "como el violeta".

Cultura, a través del Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música (INAEM), aporta al festival 45.000 euros de los 3,25 millones de euros de presupuesto total, al que también contribuyen la Generalitat de Catalunya y la Diputació y Ayuntamiento de Girona, entre otras instituciones públicas. Las aportaciones públicas al festival, ha indicado Piñeira durante la presentación en un almuerzo, les permiten "llegar más lejos" y alcanzar a "otros públicos" porque "exportan cultura".

Sobre la programación, Sunyer ha asegurado a EFE que a él le pagan "por decir que 'no'" porque su equipo ve más de mil espectáculos antes de seleccionar los más de 90 que programan, de los que 56 son en esta ocasión "de creación catalana". "Lo que no hay que caer nunca es en programar algo por amistad o por pena. Si caes en eso traicionas tu honestidad y acabas arrepintiéndote", ha señalado el director, que fundó el festival junto a Josep Domenech y Quim Masó y lo dirige desde hace 18 años.

El festival estrenará en España el 11 de octubre "Measure for measure" (Medida por medida) con la Royal Shakespeare Company, "un logro" porque la compañía "no viaja nunca": "dan por supuesto que tú tienes que ir a verlos a ellos a su sede", bromea. Lo han logrado "usando la red de contactos" y acordando con el Teatro Principal de Vitoria compartir la programación de ese montaje, ya que la Royal no contrata obras sino semanas, "y por tanto da igual que los programes un día que cinco".

Aunque no es este el caso, ha habido varias ocasiones en que la forma de "convencer" a las compañías o directores a actuar en el festival ha sido "garantizándoles" mesa en el restaurante Celler de Can Roca: "Temporada Alta es en ese sentido también un proyecto gastronómico", se ríe Sunyer.

También destaca de su programación de este año "Macbettu", una producción de los sardos Teatropersona, "considerado el espectáculo europeo del año"; la portuguesa "Sopro", de Tiago Rodríguez ("Antonio y Cleopatra"); "Viejo, solo y puto", del uruguayo Sergio Boris, "muy bueno aunque muy desconocido", o el de la brasileña Christiane Jatahy.

Jatahy, ha detallado, hace una mezcla de cine y teatro con "The lingering now", una versión de "La Odisea" en la que los "ulises" no son guerreros sino inmigrantes y las "penélopes" batallan a diario en sus oficinas.

El festival, en el que se abordan temas como el turismo o la depresión, apuesta por los clásicos porque, dice Sunyer, "son los que interpretan un mundo que va a la deriva" y luchan por ellos en un momento en el que en Cataluña "hay cierta tendencia a no hacerlos casi por una cuestión laboral, es decir, por beneficiar a los creadores contemporáneos".

"El teatro no cambia el mundo pero enseña que hay otros universos y da visiones diferentes sobre cosas que solemos ver solo de una manera", ha añadido.

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