Unidas Podemos sobrevive a pesar de obtener su peor resultado electoral

La formación de Pablo Iglesias pierde escaños con respecto a abril, pero mantiene el tipo. Aun así, a la izquierda se le complican los pactos

Unidas Podemos sobrevive a pesar de obtener su peor resultado electoral

Luca Piergiovanni / EFE

Redactor de COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11 nov 2019

La fuerza que acompañó a Unidas Podemos en las elecciones generales de 2015 (69 escaños) y 2016 (71) se ha diluido en 2019. Tras obtener 42 diputados en los comicios de abril, los 35 de este 10N constituyen el peor resultado electoral, a nivel histórico, para la formación de Pablo Iglesias. La caída con respecto a la anterior cita con las urnas ha sido minúscula a nivel particular. Sin embargo, la izquierda empeora a nivel general, lo cual dificulta los posibles pactos postelectorales entre sus siglas.

De ahí que el propio Iglesias haya reconocido que los resultados "no son buenos" ni para su partido ni para el PSOETanto unos como otros se han visto afectados por la mejoría patente de PP y Vox. El ascenso de ambos partidos ha hecho posible que las derechas también tengan la opción de unirse para llegar al poder. Lo cual no beneficia ni a Iglesias ni a Sánchez, a pesar de que el bloqueo, ahora mismo, continúa latente a ambos lados del espectro político español.

“Se duerme peor con 50 diputados de extrema derecha que con ministros de Podemos en el Gobierno. Volvemos a tender la mano al PSOE y a Pedro Sánchez, apelamos a su responsabilidad. Estamos dispuestos a negociar, desde mañana mismo, un Gobierno de coalición”, ha declarado Pablo Iglesias en su comparecencia ante los medios con el escrutinio ya decidido. "Lo que en abril era una oportunidad histórica ahora es una necesidad", ha sentenciado ante la amenaza de "una extrema derecha de las peores de Europa".

El líder de Podemos, cuarta fuerza en estas elecciones, ha intentado acercar posturas con el Partido Socialista durante toda la campaña: hasta la fecha, el presidente en funciones no ha tenido en cuenta sus ofrecimientos. Unas hipotéticas negociaciones, rotas desde que PSOE y Podemos no llegaron a un acuerdo de Gobierno en julio, parecen lejanas ahora mismo.

A pesar de mantenerse en unas cifras similares a las de abril, Podemos no ha conseguido captar un mayor número de votantes entre los socialistas más desencantados. Ni siquiera con un Iglesias más agresivo hacia Sánchez a medida que el 10N se acercaba. El electorado de izquierdas ha podido castigar al partido por no facilitar el Gobierno de Sánchez e incluso decantarse por Más País, el nuevo partido encabezado por Íñigo Errejón (a quien, por cierto, Iglesias ha enviado "un abrazo solidario" al término de la jornada electoral).

Sin posibilidad de sumar en solitario con el PSOE, las opciones de gobernabilidad de Podemos pasan por una hipotética coalición con el actual Gobierno en funciones y los nacionalistas. Es el clavo ardiendo al que se agarra Pablo Iglesias para convertir unos resultados electorales pasables en unos óptimos para sus intereses.

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